jueves, 1 de diciembre de 2016

Toolbox, la caja de herramientas

En esta ocasión queremos mostrarles una oficina un tanto especial: Toolbox (en inglés, caja de herramientas), un espacio de coworking (trabajo compartido) realizado en un edificio industrial de 1.300m2 en la ciudad de Turín (Italia).
En tiempos en los que con un portátil y una conexión wifi es posible trabajar en cualquier parte, la pregunta que uno puede hacerse a la hora de diseñar una oficina es cuánto espacio se necesita realmente y cómo adecuarse a las nuevas generaciones.
Por si fuera poco, la crisis, la reducción de presupuestos, el cierre de oficinas sobredimensionadas y el auge del autoempleo han cambiado en todo el mundo el concepto de oficina clásica y por ello han surgido sobre todo en los últimos años numerosos espacios de coworking en el que autónomos, freelance y profesionales liberales comparten espacio de trabajo convirtiéndolo en social, dinámico y sinérgico. Porque sí, se podría trabajar desde casa, pero ¿no es mucho más aburrido?
Además, en este tipo de espacios se comparten zonas comunes como salas de reuniones para atender a los clientes, salas de espera o cocina que convierten esta opción en muy atractiva para los nuevos emprendedores y para aquellos que empiezan.
Los espacios de coworking suponen un reto para el diseñador, por la necesidad de integrar una pluralidad de trabajos y equilibrar la socialización con la privacidad, la relajación con la concentración.
En concreto, el proyecto Toolbox, diseñado por Caterina Tiazzoldi, se concibió como un espacio abierto con 44 áreas de trabajo individual combinadas con otros servicios y actividades, con objeto de mantener la estructura modular inalterada.
El concepto del proyecto usa pocos elementos en diversas variaciones. La entrada por ejemplo se concibe con 500 variaciones de una sola caja blanca. Su diseño se obtuvo gracias a un software paramétrico que genera infinitas configuraciones a través de un sólo modelo digital. Unas burbujas verdes en distintos tamaños y niveles de transparencia a lo largo del espacio son otro de los ejemplos de esta variación sobre una forma única.
El edificio principal se divide en una serie de volúmenes usados como espacios técnicos para almacenar las taquillas y el equipo. A un lado, el espacio de co-working; al otro los pasillos y la “caja funcional” con servicios como salas de reuniones, área de impresión, espacios para reuniones funcionales, cabinas, patio y cocina.
Para homogeneizar el diseño se sigue una única regla: una serie de volúmenes idénticos que se diferencian básicamente por colores y materiales (corcho, goma, pintura, etc.) según la función para la que se conciben y según las necesidades de insonorización o climatización, así como una línea gráfica de iconos y señalización que integra el conjunto.
Por su parte, un sistema automático de control centralizado de la luz, acceso y servicios (impresoras y teléfonos) permite a cada usuario disponer de lo que realmente contrata, evitando fricciones entre los diversos perfiles.
En resumen, un perfecto espacio de coworking marcado por un diseño de oficinas colorista, dinámico y sobre todo muy funcional para empezar cualquier negocio o actividad profesional con buen pie.

Para más información visiten: Toolbox OfficeCaterina Tiazzoldi
Vía: Decofilia