martes, 29 de noviembre de 2016

Trucos para disimular y esconder cables vistos

¿A que alguna vez se ha planteado cómo esconder cables vistos, esos que parece que invaden toda la casa? Y es que a veces podemos solucionarlo poniendo un aparador que esconda el enchufe pero otras veces no hay posibilidad de eliminar los cables y enchufes de la vista… Ahí están y ahí se tienen que quedar.
Lo cierto es que inmersos en un mundo tecnológico, cada vez nos invaden más “cacharros” que conectar a la luz: lámparas de pie o de sobremesa, televisores, DVD, ipads, ipods, tablets, consolas, rooters, teléfonos fijos, ordenadores de todo tipo…
Para aquellos casos en los que no nos podemos deshacer de ese molesto cable a la vista es para lo que les ofrecemos estos trucos para disimularlos. OJO, no hablamos aquí de organizadores de cables o de sistemas ya integrados en el mobiliario para llevarlos por vías en las que no se vean, que analizaremos en otro post, sino de modos “caseros” y low-cost de mimetizarlos con el resto de la decoración.
En interiorismo y decoración, cuando nos encontramos con un obstáculo imposible de esconder, lo mejor es potenciarlo. Es decir, resaltarlo de algún modo para que parezca que está ahí a propósito, que tiene un objetivo y un fin a nivel decorativo.
Eso precisamente es lo que podemos hacer con los cables vistos. ¿Cómo podemos disimularlos? En este post encontrará mil maneras, entre ellas:

Utilizar cables de color (los rojos son ideales)
Añadirle al cable o a la pared en la que van elementos anexos (un pájaro y unas hojitas, unas ramas de árbol, vinilos decorativos…) cualquier cosa que integre el cable como parte de una escenografía.
Crear formas curiosas con el propio cable, desde simples bucles cogidos con bridas hasta skylines urbanos, desde imitación a molduras de pared hasta simulación de raíles de autopista.

Adornar el cable con borlas de colores

Y si lo que quiere es esconderlos, puede optar por rodapiés DIY hechos de tablillas, caparazones de cartulina que alojen regletas, lonas por detrás del escritorio o la cinta de carrocero de toda la vida por detrás de las patas de la consola.

Vía: Decofilia