lunes, 14 de noviembre de 2016

Estudio de 28m2 diseñado por Iván Cotado con correderas Klein

En este coqueto y reducido apartamento de 28 m2 situado en el barrio de Malasaña (Madrid), el diseñador Iván Cotado se ha planteado este proyecto desde el disfrute que debe proporcionar una vivienda, independientemente de su tamaño.
Esta es su conclusión, basada en la utilización real de las tres dimensiones y en el diseño de espacios con doble funcionalidad: “El ingenio no requiere metros cuadrados, sino buenas ideas.”
Este proyecto, a pesar de su aparente poca envergadura, demuestra que el interiorismo no debe limitarse a grandes actuaciones, y que el trabajo a priori más humilde puede convertirse en un reto. Lo pequeño puede hacerse grande, y el ingenio y la innovación deben estar siempre por encima de los presupuestos.
De todo ello podemos concluir que en el mundo del diseño de interiores y la arquitectura, el tamaño no importa… ¿o sí?
El espacio original se ha compartimentado en las mínimas estancias necesarias, es decir, baño, salón/comedor/cocina y dormitorio.
En este último, un frente acristalado con una guía superior oculta en el falso techo (Rollglass de KLEIN), nos ofrece grandes posibilidades transformadoras. Abierto, unifica salón y dormitorio facilitándoles la entrada de luz natural. Cerrado, los divide con ligereza cuando es necesario, restando un mínimo espacio al salón y manteniendo el paso de la luz al dormitorio.
En la parte central de la vivienda, zona de día, confluyen salón-comedor y cocina, aunque cada parte de esta única estancia cumple un doble cometido, en contra de lo que suele ser habitual.
Los muebles de líneas sencillas potencian la polivalencia de cada espacio, evitando la asociación inmediata de una estancia con una única función.
El mobiliario de la cocina se convierte así en el mobiliario del salón. La mesa de comedor oculta la encimera cuando ésta ha dejado de usarse, dejando espacio libre en el centro. A la hora de comer o cenar, la mesa se desliza hacia el centro de la estancia, dirigida por una discreta guía Klein empotrada horizontalmente en la pared.
En definitiva, el volumen funciona y se organiza en función de su uso y del momento del día.
En el baño se ha dispuesto, perimetralmente y en su parte superior, un cerramiento en el mismo cristal traslúcido del dormitorio, lo que permite la entrada de la ansiada luz natural y proporciona una gran sensación de amplitud.
Se ha seleccionado un azulejo vitraico de 2×2 cm que facilita convertir las paredes en pavimento con un simple giro a modo de media caña. Los sanitarios están suspendidos, dejando totalmente libre y sin rincones la superficie del suelo, todo ello en beneficio de la higiene y la comodidad en la limpieza del espacio.
En resumen, el buen uso del diseño interior y la aplicación imaginativa de elementos generadores de flexibilidad espacial han convertido unos pocos metros cuadrados en metros cúbicos bien aprovechados, logrando que una pequeña vivienda resulte cómoda, bella y funcional.

Para más información visiten: Iván Cotado
Vía: Infurma