jueves, 24 de noviembre de 2016

En busca de la luz y el espacio, por Erbalunga Estudio

Situado en un edificio de los años 80, los propietarios de este apartamento se veían poco reflejados en un espacio de estancias pequeñas, dispuestas a lo largo de un pasillo. Una distribución anticuada y poco eficiente en pleno siglo XXI donde, cada vez, prima más la búsqueda de interiores amplios y luminosos, que contribuyan con su flexibilidad a hacer la vida diaria más cómoda y confortable.
Esta tendencia se refleja con claridad en la actual vivienda, donde la luz, las vistas y el propio espacio se convierten en los protagonistas. Explican los autores del proyecto -Arminda Espino y Rubén Rodríguez de Erbalunga Estudio– que “había que huir de una disposición totalmente cerrada y sin libertad, que impedía la aparición de nuevos hábitos, hobbies, actividades o formas de pensar”. En la misma línea, se rompe el esquema de recorrido longitudinal generando un trazado en zig-zag que lleva diagonalmente a los huéspedes desde la zona más pública hasta la más privada estableciendo relaciones entre los distintos usos del piso.
Con la reforma y aunque se mantuvo la separación existente entre la zona de día y la de noche, una de las tres habitaciones originales pasó a formar parte, junto al tramo inicial del pasillo, del ambiente diáfano que comparten ahora la sala de estar, el comedor y la cocina. El diseño moderno, sencillo y limpio convierte esta estancia en generadora de vida y relaciones sociales, que puede ser lo que sus dueños necesiten en cada momento y donde la cocina abierta invita a cocinar mientras se conversa con amigos o familiares.
En esta gran sala destaca la mesa de comedor, una pieza de mobiliario que ofrece una segunda función como mesa de estudio. El cambio de uso está marcado por una columna de hormigón visto que cobra con su acabado irregular e industrial una especial intensidad. Este elemento estaba enlucido y embebido en un muro y los arquitectos decidieron descubrirlo viendo que dos de sus aristas estaban “enteras” y las otras dos bastante destrozadas. “La idea siempre fue ser honestos y descubrir la estructura. Al no ser una decisión puramente estética, no les importó que el hormigón visto quedara tosco en alguna de sus partes y no fuese uniforme. Además, consideramos que en contraste con el sobre de madera de la mesa ambos materiales se verían reforzados”.
La elección de los materiales fue un punto fundamental del proyecto y el eucalipto brindaba una veta muy vertical sin nudos que aporta ritmo a los interiores además de calidez. La equilibrada gama cromática, muy propia del estilo nórdico, es fruto de los tres acabados básicos de la vivienda: el hormigón, el color blanco y la madera. “En cualquier caso”, explican desde el estudio, se ha buscado “una gama neutra que dé la oportunidad al propietario de hacer el espacio suyo con recuerdos o piezas decorativas libremente.”

Para más información visiten: Erbalunga Estudio