lunes, 14 de noviembre de 2016

Decoración en blanco y negro

Hay quien se imagina su casa llena de color y quien la prefiere sobria en un elegante blanco y negro… Y es que para gustos, los colores (nunca mejor dicho).
Si bien una nota de color, aunque sea pequeña o en tonos pastel, siempre viene bien para romper un poco los tonos neutros, también es cierto que con el blanco y negro uno nunca se equivoca, y si nos aburrimos con el tiempo siempre podremos añadirle complementos en cualquier color que TODOS le irán bien.
Los que siguen nuestro apartado de psicología del color, ya sabrán que las cualidades principales del color negro en el diseño se centran en su elegancia, sofisticación y sobriedad, pero como color más oscuro del espectro conviene emplearlo con moderación y combinarlo con otros que aporten algo de luz. Y en este sentido el blanco le viene que ni pintado, ya que le proporciona el contraste y la luminosidad tan necesaria para crear espacios serenos y agradables.
La decoración en blanco y negro tiene el carácter neutro como valor fundamental: nos permite crear ambientes que evitan la fatiga visual y nos relajan al llegar a casa tras todo un día expuestos a multitud de estímulos visuales en nuestra rutina diaria.
Por tanto si lo que busca es paz y tranquilidad y lo suyo no son los colores pastel, elija ambientes lo más neutros posibles: grises, blancos y negros serán su perfecta elección.
Por otro lado, si es un fan del séptimo arte, esta combinación de color le traerá la nostalgia del cine clásico o los principios de la fotografía, que han permitido a lo largo de la historia capturar momentos irrepetibles inmortalizándolos para la eternidad. Así que si le atrae esta visión monocromática, mágica y serena de su día a día la decoración en blanco y negro está hecha para usted. Veamos sus principales claves:

¿Quién dijo frío?

Este binomio es versátil y encaja en cualquier estilo decorativo. Sus detractores dirán de él que puede resultar frío y poco acogedor, pero lo cierto es que la clave para dar calidez a cualquier ambiente está en introducir texturas variadas en la decoración y jugar con ellas: Textiles de punto fino y grueso, mantas o alfombras de pelo largo son sus aliados perfectos.

Carácter innovador

Si por el contrario preferimos un ambiente minimalista o contemporáneo más pulcro, reduciremos las texturas a su mínima expresión dando protagonismo a la pureza de líneas y a los materiales de revestimientos, pavimentos y cerramientos.

Blanco, negro y más…

Si nos mudamos a una nueva vivienda de alquiler, en ocasiones conseguir esta combinación estricta puede suponer todo un reto, ya que no podemos actuar en aspectos estructurales como pavimentos o en carpinterías de puertas y ventanas. Lo bueno de todo esto es que tanto el blanco como el negro aceptan la suma de un tercer color complementario, ya sea el tono de la madera de nuestro suelo o un color al uso.

Además una vivienda en blanco y negro, es un lienzo en blanco para pequeños objetos decorativos como arreglos florales o nuestros enseres personales, destacando todavía más y siendo mucho más sencillo detectarlos en el conjunto de nuestro hogar.
¿Cómo aplicarlos?

El blanco ha de ser el protagonista y cubrir la mayor parte de la superficie para maximizar la luz natural, dejando el color negro para los pequeños detalles o en dosis más moderadas, como un par de piezas de mobiliario, griferías y tiradores, lámparas y o artículos de menaje, como marcos de espejos, láminas o cuadros.

Respecto a los textiles, podemos emplearlos juntos en diferentes estampados que enriquecen el ambiente y le aportan un carácter más personal según la trama por la que optemos.

Para ambientes más neutros o elegantes limite los estampados, para ambientes más vivos o juveniles combínelos sin miedo.

Sin duda la decoración en blanco y negro es siempre un acierto, independientemente del estilo en el que nos movamos.

Vía: Decofilia