martes, 22 de noviembre de 2016

Decoración de bodas de invierno

¿Quién dijo que las bodas sólo se pueden celebrar con el buen tiempo? Quién lo afirma está equivocado; es cierto que siempre es más agradable estar acompañados de un tiempo cálido, que no hace falta buscar un abrigo a conjunto con el modelito y que se asegura de que la gran mayoría de los invitados asista al evento, pero a cambio las bodas fuera de temporada resultan mucho más económicas en todos los sentidos, es más fácil elegir fecha para el restaurante o el lugar de celebración de la ceremonia y el viaje de novios, cuando es a algún sitio tropical, nos evita 15 días del frío en nuestro país.
Dado que la decoración de bodas da mucho juego, pues involucra un gran número de elementos (flores, invitaciones, ambientación, mesas, etc.), a lo largo del año iremos sacando como novedad una serie de posts relacionados con ellas, y para ello nos sumergimos en la decoración de bodas de invierno demostrando que también es posible casarse con glamour cuando el frío arrecia.
En las bodas de invierno partimos de la base de que sin lugar a dudas tanto la ceremonia como la celebración se realizará en interior (las bodas al aire libre son patrimonio de las de primavera y verano), pero esto no es óbice para que la decoración de ésta no pueda ser espectacular.
Dado que es temporada de nieve, frío y días nublados, nos quedamos con una iluminación de tonos azules y morados, arreglos florales donde predomina el blanco y en general un ambiente íntimo. Veamos detalladamente algunos aspectos que definen el interiorismo de este tipo de bodas:
Para la celebración de la boda, el camino que hacen los novios no puede descuidarse. Entre las sillas donde se sientan los invitados, se crea una pasarela que puede ser decorada de muchas formas; en este caso proponemos recrear un bosque con unos árboles que enmarquen el paso hacia el altar. Éstos pueden ser blancos, sin una sola hoja y alternados con farola; a sus pies, un sinfín de velas de distintos tamaños colocadas en portavelas de cristal de diferentes alturas.
Si se prefiere recrear un ambiente mucho más onírico, una buena idea es utilizar menos cantidad de árboles pero muy frondosos, por ejemplo unos sauces, que inunden la sala con sus ramas y hojas y cubran el techo por completo.
Por último, la iluminación será una gran aliada y ella marcará la intensidad de la luz, creando un ambiente más o menos íntimo, y el color que imperará en la decoración. Si se opta por el azul estará más próximo a un ambiente más invernal y nocturno, mientras que si la tonalidad de la luz es blanquecina o rosada se aproximará a un entorno nevado.
La decoración del banquete deberá ser similar a la de la ceremonia, con una paleta de colores parecida. Aquí será muy importante la decoración floral de las mesas, que podrá estar presente en grandes centros de mesas o incluso hacer una réplica de los árboles. Por supuesto, la iluminación tendrá que estar acorde pudiendo añadirse pequeñas lucecitas que recuerden a la navidad, será perfecta si además la boda se festeja por esas fechas.

Vía: Decofilia