jueves, 17 de noviembre de 2016

De un antiguo taller a una casa a todo color

La inquietud, las ganas, el tiempo y para que engañarnos, ser un poco manitas, son los ingredientes para conseguir espacios como los que ha conseguido la diseñadora gráfica francesa Caroline Gómez en el interior de su vivienda con la ayuda de un constructor y algunos de sus familiares. De estos espacios nos atrae el cariño por los detalles y la elección de los colores, sin olvidarnos de la frescura y pureza que se respira en el interior.
Fotografía: Amandine e Jules
Nueva vida, más diversión
El sueño de Caroline era el de tener un libro con las páginas en blanco donde poder escribir la continuación de la historia de esta vivienda. El principio es la monótona vida pasada de un taller de los años 30, de máquinas pinball y de los famosos tocadiscos jukebox. En la continuación de la historia, Caroline dibuja espacios abiertos, mucha luz y la complicidad de los detalles con una envolvente lisa, con la pureza del blanco.
La distribución es lógica y sencilla: con una planta en forma de L la sala de estar que incluye la cocina y el comedor se ubica en la fachada principal con vistas a la calle. Las habitaciones y el baño se posicionan a continuación estando en la parte posterior de la vivienda. Para iluminar la zona central se construye un patio interior que ilumina de manera cenital a través de una claraboya.
Inteligentemente sobrio

Pero empezando desde el exterior una sobria y elegante entrada a la vivienda con puerta al garaje, para nada nos desvela lo que nos espera en el interior. Los materiales y colores utilizados en el recibidor son todo un acierto: Pintura plástica en tono gris azulado para la parte superior de la pared y chapa metálica estampada a modo de panel protector, en la parte inferior. Estos son materiales resistentes y fáciles de limpiar, destinados a menudo a espacios expuestos a la suciedad del exterior. El pavimento continuo, que se repiten toda la vivienda, es de microcemento color blanco.
Pasado, presente y futuro
La estancia protagonista de la vivienda es la que engloba el comedor, salón, estudio y separada sutil y ligeramente la cocina. Es una sola estancia diáfana que esta a medio camino de una vivienda o una galería de arte, un lugar multifuncional en el que puede vivir en paz, organizar una sesión de fotos o una fiesta.
El orden en este espacio tan libre de barreras lo ponen el mobiliario y los colores, ellos organizan la estancia y deciden a que está destinada cada zona; el azul celeste es para el estudio, el verde pistacho para la zona del comedor, mientras que unas sillas y un cómodo sofá, nos indican donde sentarnos a relajarnos y a tomar el té. La cercha de madera se restaura y se deja vista en color blanco para saborear la historia del edificio y entender su antigua vida industrial.
Conduciendo la luz
Como ya hemos comentado, la intervención corría a cuenta de Caroline, con la ayuda de su marido sus padres y sus hermanos, aunque para lo único que necesitó la ayuda de un constructor fue para la instalación del pavimento continuo de hormigón blanco y la construcción del patio interior delimitado con un ventanal.
El problema de iluminación existente a causa de que la única abertura que dejaba entrar luz natural estaba situada en la fachada, se resuelve gracias a las claraboyas instaladas en techo del patio interior además de las del interior de la estancia. A esto le sumamos la gran altura que aporta la cubierta a dos aguas de la parte posterior de la vivienda y de la continua envolvente blanca. Viva el blanco y ¡cuánta luz!
¡Un estudio muy divertido!
Al final de la estancia principal nos encontramos con el estudio, que a voluntad de Caroline forma parte del conjunto, con la ventaja que cuando necesite un poco de intimidad y concentración una cortina de color blanco instalada en la cercha de madera, puede correrse y dejar esta zona ligeramente separada.
Una cocina con toque retro

Vista con detalle, la cocina con distribución en L está formada por franjas horizontales; entre el pavimento de hormigón blanco y la encimera de cuarzo también en blanco una franja de madera de roble forma el mobiliario. Sobre dicha encimera y antes de llegar al techo otra franja está formada por un ventanal en marcado en aluminio negro que separa sutilmente la cocina del resto del conjunto. El detalle del frigorífico en rosa palo, es todo un acierto que junto con la madera nos trasladan a los orígenes de la vivienda.

Armonía y dulzura

Como si de una escena de Wes Anderson se tratara, en el dormitorio se respira armonía y mucha dulzura, y es que como se suele decir, en este caso menos sí que es más. Ya que con el mínimo mobiliario y con una gama cromática muy coherente se consigue dar la sensación de confort que tanto pide un dormitorio.

A favor del detalle para marcar la diferencia

Alejándose un tanto de las reglas y arriesgándose, Caroline consigue en un libro con las páginas en blanco, dibujar una vivienda pensada al milímetro, donde los colores , los detalles y el mobiliario viven en paz con un entorno que les cede el protagonismo, consiguiendo el final feliz que esta familia tanto buscaba.

Para más información visiten: Studio Caroline Gomez
Vía: habitissimo