sábado, 19 de noviembre de 2016

Cambio radical con mobiliario integrado

Comenzar una reforma es algo que puede quitarnos el sueño. Ver nuestra casa echada abajo, llena de escombros y polvo no es algo agradable, y puede poner a prueba los nervios de cualquiera. Si lo que busca es darle un giro a su vivienda, un cambio fresco y contemporáneo, sin que le cueste la salud, es importante dar con un profesional a la altura del reto. Uno como María de Ros, que diseña esta reforma en el casco antiguo de Barcelona desde el respeto y admiración de los elementos existentes complementando el trazado de la casa con absoluta precisión y cuidado, con muebles a medida y acabados impecables. La mejor forma de enriquecer un espacio sin levantar demasiado polvo.
Fotografía: Daniel Loewe
Sencillo y radiante
La casa desprende calidez y domesticidad por los cuatro costados. Un primer vistazo nos permite deducir el valor histórico del edificio y el cuidado con el que se interviene en su interior. Los colores naturales y el perfil sencillo del mobiliario nos dan la bienvenida a un lugar bañado de luz y notas tostadas. El blanco de las paredes se convierte en un verdadero telón de fondo frente al que se compone la escena cotidiana, de elegancia descuidada y atmósfera tranquila.
Espacios con alma

El proyecto conserva en su mayoría la organización espacial anterior. Mismas paredes y mismas carpinterías, ahora pintadas de un blanco radiante, encendido de luz natural. Se presta especial atención al cuidado y restauración del pavimento existente, tradicionales mosaicos de baldosa cerámica, que de alguna forma marcan el ritmo cromático de cada estancia. El arte conquista las paredes y el diseño salpica cada rincón con intensas notas de color y plantas de interior.
La intervención silenciosa
Es aquí donde comienza a apreciarse la discreta mano del arquitecto. El proyecto combina los materiales y elementos nuevos con los ya existentes dando lugar a un juego de colores, texturas y guiños al pasado. Un antiguo friso recuperdo preside esta estancia, destacando la importancia de la pieza de valor, y su rotunda inclusión en el diseño. La cocina se cierra en una estancia acristalada con perfiles de acero, diseño especial, pintados del blanco de la envolvente. La estancia es tan pronto comedor como biblioteca, y presume de estantería de obra, repleta de recuerdos y curiosidades. Rojos, azules y púrpuras conviven en el mismo espacio en vibrante armonía.
La pieza unánime
Los espacios se completan con nuevas creaciones, como este mueble armario que es también un nuevo recinto de entrada. Este diseño se traslada por toda la vivienda, convirtiéndose en la seña de identidad de la intervención. El nuevo mobiliario combina siempre la doble función, enmarcando puertas y ventanas, e incorporando nuevas superficies de apoyo y espacios de almacenamiento. La estructura de montantes y bastidores de madera y tableros DM resulta una solución versátil que permite complementar los espacios sin comprometer la holgura y sencillez de las estancias. Una pieza concebida con cuidado artesanal de infinita atención al detalle. El blanco cubre por completo el plano vertical, favoreciendo la inclusión de las piezas en el entorno.
Rincones con historia
El nuevo mobiliario marca además un plano horizontal superior sobre el que se instalan focos orientados hacia el techo, señalando las antiguas molduras y bañando el ambiente de luz indirecta. Las pintorescas puertas y ventanas de arco son restauradas e incorporadas al diseño, trayendo notas de los años veinte a un interior fresco y contemporáneo.
Ingenio y funcionalidad

El baño se descompone en piezas y recintos abogando por la máxima funcionalidad. Con un alicatado cerámico blanco en las paredes y nuevos motivos de baldosas hidráulicas el original espacio responde favorablemente a los principios de diseño de la vivienda. Incorporando nuevas puertas correderas y armarios se suma al catálogo de soluciones de mobiliario a medida y no renuncia a la luz natural a través de aperturas en su franja superior. Todo un alarde de ingenio y buen gusto.

Lo mismo, pero mejor

Y así es como casi sin notarlo, el arquitecto va vistiendo la casa como un sastre, dibujando un nuevo y silencioso contorno, apoyándose en los elementos de valor. El proyecto nos habla del tiempo pasado y del que está por venir, buscando el contrapunto entre los elementos para enriquecer las estancias. Los inquilinos se comprometen a sumar sus historias a las de la casa, dando sentido a la reforma desde el respeto. Qué mejor forma de vivir.

Para más información visiten: María de Ros Arquitecta
Vía: habitissimo