martes, 18 de octubre de 2016

Un loft que esconde una sorprendente historia


Un entramado de callejuelas estrechas, tiendecitas y mercados independientes, galerías y museos de arte... un pueblecito dentro de la gran ciudad. Sí, sin duda estamos en La Vila de Gràcia, uno de los barrios más encantadores de la Ciudad Condal y uno de los más buscados por los visitantes. Nos perdemos entre una de estas calles y encontramos con lo que un día fue la fábrica textil Grober,ahora reconvertida por Meta-Studio, en un lugar donde vivir y trabajar sin renunciar a la vida social y a las vistas de la ciudad.


Abierto y relacionado

Cuando estos 110m² llegaron a las manos de los arquitectos, éstos se enamoraron del espacio con el que se encontraron, un espacio original totalmente abierto, lleno de luz y de historia. Tenían muy claro que iban aprovechar las cualidades arquitectónicas del lugar, pero convirtiendo su uso para crear una vivienda funcional, por lo que decidieron crear dos áreas: una zona de día en dos alturas volcada por completo a la fachada principal y a las vistas de la ciudad, formada en planta baja por el salón-comedor, cocina, y en la planta superior por el altillo abierto y conectado al resto de la vivienda. La zona de noche queda limitada por la gran biblioteca, y el altillo, alberga los dos dormitorios y el baño principal.

Así consiguieron respetar los deseos de los propietarios; espacios abiertos e iluminados, sin renunciar a una casa que respirara vida doméstica y familiar.

El arte de separar sin dividir

Un primer nivel a pie de calle se presenta un espacio libre de barreras, en el que la luz y el ritmo de la envolvente nos invita a recorrer los diferentes escenarios colocados sucesivamente en la planta, del salón pasamos al comedor y a la cocina.

Los materiales son los encargados de delimitar el espacio ayudando a prescindir de la tabiquería. Así un pequeño mosaico geométrico en blanco y negro, tan característico de la arquitectura barcelonesa, sostiene la mesa del comedor, la encimera de la cocina vuela en forma de barra para separar visualmente y delimitar su espacio.

Una vida maravillosa

El respeto por la historia, y por lo que un día significó este edificio, hicieron que la elección de los materiales fuera algo muy meditado. Los tonos claros y las texturas neutras de la madera de roble y de abedul para los pavimentos, el acero de las escaleras y el sencillo mobiliario conviven, con los elementos restaurados, como las vigas de madera, los grandes ventanales o las dos espectaculares cerchas metálicas, que dejan al descubierto el alma y la vida de la planta.

Sobriedad en blanco y negro

De carácter sobrio, la cocina se dibuja en blanco y negro, con mobiliario lacado en blanco y encimeras de cuarzo negro, comparte los mosaicos geométricos del comedor, uniendo de forma coherente las dos estancias.


Unión y armonía

Aprovechando la ventaja de la gran altura libre que ofrece el espacio original, se construye un altillo sobre la gran biblioteca lineal que recorre toda la planta, aportando un espacio más al loft. En esta doble altura se ubica el despacho de los propietarios, un segundo salón convertible en habitación de invitados y un baño. Para no romper con la continuidad visual ni el recorrido de la luz, este altillo se deja completamente abierto al nivel inferior, convirtiéndose así en una especie de grada que permite ser partícipe de todo lo que ocurre en la vivienda.

La vivienda se convierte en un espacio totalmente multifuncional y abierto a la interrelación, que convive paralelamente con el dinamismo de la ciudad de Barcelona.

Una escalera móvil

Pero este fantástico loft todavía guarda más sorpresas. Lo que a primera vista podríamos ver como una dificultad, las majestuosas cerchas que dividen la doble altura pueden interrumpir la circulación en la segunda planta, agudiza el ingenio de los arquitectos que colocan una escalera de acero negro y madera, capaz de desplazarse a través de guías dando acceso a la zona deseada.

Pequeños grandes gestos

Paz, tranquilidad, serenidad… palabras que describen a la perfección una de las habitaciones, ubicacadas bajo el altillo.

Siguiendo el esquema de una materialidad neutra y natural, hacen que no desentone de la coherencia del conjunto. Pero, a pesar de su sencillez, no falta detalle. Un recrecido en la pared del que nace la iluminación de la estancia, sirve de cabecero y de estantería. En él aparecen dos hornacinas-mesitas de noche de madera con un diseño inteligente, delicado y original.

Sencillez y elegancia

El baño repite el mismo esquema compositivo del dormitorio, la envolvente es un lienzo blanco con elementos de volumétricos sencillo de madera. Las paredes se alicatan con pequeños azulejos de cerámica esmaltada, solo interrumpidos por la gran pieza de espejo.Se coloca una hornacina en la ducha como estante para objetos de baño, el lavabo es una delicada pieza circular de cerámica, que se posa sobre el mueble de madera.

Admirando el paisaje

Desde el altillo y a través de unas escaleras en el espacio del antiguo montacargas de la fábrica, llegamos a la terraza, un lugar donde celebrar reuniones con amigos, y en el que disfrutar de días y noches de las maravillosas vistas que regala Barcelona.

Para más información visiten: META Studio 
Vía: habitissimo