domingo, 26 de junio de 2016

Iglesias reconvertidas en viviendas y locales.

Hoy vamos a centrarnos en las iglesias reconvertidas en viviendas. Parroquias, pequeñas iglesias de pueblo e interiores casi catedralicios se transforman en curiosos lofts con una personalidad única.

Desde luego, originales son un rato y quien se decide por una de ellas ciertamente no suele ser amigo de seguir los cauces establecidos, pudiendo encuadrarse en lo que los americanos llaman “cool interiors”. Y es que una cosa es segura: este tipo de interiores resultan espectaculares y desde luego no dejarán a nadie indiferente, ya sea cristiano o ateo.
Basta imaginarse una invitación a tomar un café en el salón mientras se admiran las coloridas vidrieras o cómo una gárgola con colmillos salientes le mira con cara de pocos amigos a través del ventanal para convertir esa invitación en toda una experiencia.
La transformación de una iglesia en vivienda puede resultar muy chic, pero no es sencilla. Sus inmensos espacios y el necesario respeto a sus elementos estructurales más característicos y artísticos hace que no sea fácil ni la distribución de espacios (¿cómo tabicar?), ni la instalación eléctrica (¿cómo iluminar bien todas las estancias?) ni la climatización (¿cómo calentar tantos metros en altura sabiendo que el calor sube hacia arriba?) además de otras cuestiones cómo ¿dónde ubicar la salida de humos para la cocina? ¿cómo incorporar el aire acondicionado? ¿cómo abrir los ventanales para ventilar cada día o cómo limpiarlos cada semana?…
Lo cierto es que para sortear todas estas dificultades, normalmente estos interiores originales suelen ubicarse en iglesias más o menos modernas sin realizar mucha intervención: Nada de tabiques, mejor espacios abiertos tipo loft. ¿El aire acondicionado? Prescindimos de él, pues el grosor de sus muros ya protege del calor. En la cocina, mejor olvidarnos de la campana, ya se ventilarán los humos y olores por sí solos entre tanto espacio.
La idea básica en este caso es no pintar o arreglar elementos estructurales propios de este tipo de santuarios: techos con frescos o pinturas, arbotantes en su estado original, rosetones y vidrieras o arcadas de piedra sujetando los pilares se dejan tal y como están para que contrasten con el blanco o crema de las paredes y darles un aspecto más eclesial.

Además, en estos casos podemos comprobar cómo grandes iglesias pueden utilizarse para usos distintos a los de vivienda, siendo especialmente indicadas para ubicar otro tipo de edificios públicos como galerías, museos o bibliotecas públicas o bien locales privados como curiosas librerías.

Vía: Decofilia