jueves, 16 de junio de 2016

El comedor: una estancia clave en el diseño de hoteles.

Los que nos leen con asiduidad ya sabrán lo mucho que nos gusta analizar de vez en cuando el diseño de hoteles, ya sean nacionales e internacionales, de climas nórdicos o tropicales, clásicos o de vanguardia. Y es que normalmente cuentan con grandes presupuestos con los que se puede dar rienda suelta a la creatividad… Por eso hoy vamos a seguir en esa línea centrándonos en una de las zonas más importantes: el comedor del hotel. Y es que no hay mayor lujo que unir descanso y buena gastronomía en un mismo espacio…

El estilo, tamaño y configuración del comedor variará en función de la categoría del hotel, el enclave donde esté situado o el tipo cliente al que va dirigido. En hoteles de lujo y en grandes resorts el diseño del comedor deberá transmitir una imagen de gran impacto, un diseño de alta gama y un tratamiento estético y material exquisito acorde un público de lo más exclusivo. En hoteles de gama media, el lujo se reinterpreta como un lugar de reunión colectiva más informal y abierta a partir de una distribución menos estandarizada en la que los huéspedes se sientan en un ambiente relajado y vital. Los hoteles de carácter urbano dirigidos a un público que ronda la treintena incorporan elementos gráficos, contemporáneos y sencillos. Aquellos dirigidos a un público de mayor edad tienden a emplear elementos clásicos… Veamos algunas de las características con las que el diseño de hoteles juega a la hora de configurar esta estancia.

Comedores públicos y privados
Contar con comedores privados es un plus con el que cuentan muchos hoteles de alta gama, transmitiendo en su diseño la exclusividad en la que sus clientes se ven representados. A éstos acuden tanto familias y particulares de alto poder adquisitivo como empresarios de diversa índole para celebrar eventos de relevancia, lo que ha hecho surgir, además de la tradicional zona de mesas para los comensales, pequeños comedores privados para reuniones más íntimas de carácter laboral o personal que suelen encontrarse diferenciados de la estancia del público general mediante celosías o paneles de diversa índole.

En el caso de hoteles de gama media y especialmente en hostels el comedor se abre a un nuevo concepto de cantina, donde diferentes huéspedes pueden compartir mesa con completos desconocidos e interactuar si lo desean o no, conviviendo a cualquier hora en un ambiente muy social.

Punto focal en el techo

Un elemento protagonista a menudo del diseño de comedores de hotel es el techo. A él se encaraman creaciones de lo más artísticas y escultóricas para atraer la atención de los huéspedes y crear un clima especial a la hora de acudir a ellos. En ocasiones sirven también para alojar las instalaciones de iluminación y climatización de un modo discreto y práctico.

Iluminación

La iluminación siempre juega un papel esencial en el interiorismo, que en el caso del diseño de hoteles puede ir completamente integrada o tomar partido como un elemento más presente en la decoración. En este último caso las lámparas deben ser cuidadosamente elegidas para destacar por su belleza y armonizar con el ambiente, creando una atmósfera única que envuelve al huésped y a la experiencia culinaria.

Vegetación

La mayor paradoja del diseño de interiores es la búsqueda constante de incorporar en él un pedazo de la naturaleza exterior que nos rodea y esto ocurre también en el diseño de hoteles. Y es que la decoración con plantas, pequeños arbustos y flores aportan al interiorismo el toque perfecto de armonía y relajación que sólo podemos hallar en el medio natural.

Combinación de bancos y sillas

Ya vimos cómo el empleo de bancos corridos es una tendencia cada vez más habitual en restaurantes de todos los estilos, y los comedores de hotel no iban a ser una excepción: tanto mediante el empleo de bancos tapizados o cómodos sillones en tejidos acolchados, aterciopelados o en capitoné, siempre será un acierto colocarlos en aquellas mesas que se dispongan a lo largo de una pared.

Vistas

Si el hotel tiene una cierta altura, se encuentra en un enclave especial junto al mar o la montaña o desde el se divisa todo un paisaje urbano, el comedor es el perfecto candidato para ensalzar el exterior. Desayunar, comer o cenar con vistas tiene un plus que trasciende a los propios comensales del hotel y atrae a clientes locales que no pernoctan, multiplicando los beneficios del restaurante. Si el hotel está en una planta baja, una muy buena opción también es sacar las mesas y sillas a un patio exterior alejado del mundanal ruido, especialmente en los meses de primavera/verano o en los hoteles ubicados en enclaves cálidos.

Bronces y dorados

El dorado, símbolo del lujo por excelencia, vuelve a primera línea del diseño de interiores, más cuidado que antaño. El bronce y cobre por su parte también vive una segunda juventud, perdiendo esa pátina de “hermano pobre” del oro compitiendo con él en diseño. Ambos son en cualquier caso tonos cálidos y brillantes que en los comedores de hotel se encuentran como pez en el agua…

Vía: Decofilia