domingo, 26 de junio de 2016

Das Stue, hotel en Berlín

Berlín es una de esas ciudades en la que el diseño parece que se respira en el ambiente: artistas, pintores, graffiteros y por supuesto interioristas y arquitectos se unen para hacer de esta gran urbe una especie de experimento artístico.

Dentro de toda esta maraña de locales e inmuebles de diseño hoy nos paramos en el Das Stue Hotel, un céntrico hotel de diseño ubicado entre el corazón del Parque Tiergarten y el Zoo de Berlín y a tan solo 9 km del aeropuerto de Tegel.
Protagonista de la gran escena berlinesa. el hotel toma su nombre del término danés para sala de estar ”Das Stue“, que ha dado significado al concepto original del diseño. Un reflejo de ese sentimiento de confort hogareño y del espíritu socio-cultural nórdico. que además ha contado con la acción conjunta de un equipo de diseño capitaneado por la española Patricia Urquiola en lo que a las áreas comunes se refiere y por LVG Arquitectura a cargo de las habitaciones y suites, en colaboración con el estudio local de arquitectura Axthelm Architekten encargado de la ampliación del mismo. Un concepto de hotel totalmente nuevo dirigido a un público adulto, discreto pero desenfadado.
Das Stue Hotel es un replanteamiento de la antigua embajada de Dinamarca, obra del arquitecto Johann Emil Schaudt que recreó en él su visión arquitectónica para el paisaje urbano de la ciudad de Berlín en los años 30.
Tras la intervención, el vínculo entre exterior e interior se ha visto reforzado. La remodelación ha supuesto una transición del estilo neoclásico tan definido en su estructura hacia un diseño contemporáneo en los interiores potenciando y conectando la relación con el entorno natural exterior.
El complejo está compuesto fundamentalmente por un vestíbulo, área de museo, bar de cócteles, restaurante con cocina vista, un comedor informal y un área de spa con piscina cubierta y sauna que conforman el total de los espacios comunes. Cuenta con 80 habitaciones totalmente equipadas con todas las comodidades deseables para el huésped, 27 m2 de superficie, camas extra grandes, una bañera exenta a pie de cama, wifi gratuito, balcones, terrazas y grandes vistas al entorno exterior. Con diferentes distribuciones, cada habitación es distinta pero siempre bajo el mismo concepto de diseño y ambiente.
La estancia en el hotel Das Stue es el sueño de todo huésped, el sentimiento de una vivienda de lujo dentro de un hotel de diseño, con el valor añadido de poder disfrutar de unas vistas espectaculares al zoo de Berlín desde los grandes ventanales panorámicos que las visten de suelo a techo y que ofrecen una gran luminosidad. La paleta de neutros en tonos tierra y pequeños acentos de naranja en combinación con la madera destilan calidez a las habitaciones, en contraste con los tonos piedra, blancos rotos y verdes que introducen la naturaleza del exterior y aportan frescura al espacio.
Pequeñas esculturas de animales en diversos materiales y estilos como rinocerontes, hipopótamos o búfalos entre otros, salpican las diferentes estancias en un guiño al zoo vecino, desde la gran cabeza de cocodrilo presidiendo la entrada al museo a la jirafa en estructura alámbrica que corona el ambiente distendido de la zona de bar.
El Restaurante CINC, la cocina del Das Stue, está bajo la dirección del chef español Paco Pérez. Un espacio de comedor elegante, más formal y algo más íntimo, se engalana en tonos anaranjados, tostados y crea un clima de confort para los comensales. En contraste, un comedor más informal con vistas a la cocina abre la visión del restaurante a un servicio más accesible. En el techo, una instalación de ollas de cobre y lámparas de Tom Dixon se entremezclan formando un todo, una escultura de luz y cálido metal que cobra gran protagonismo y bajo la cual se distribuye la sala. CINC sirve una sencilla gastronomía internacional, entre la que destacan los arroces españoles o su notable hamburguesa de bisonte.
Los diferentes elementos del mobiliario de las zonas comunes forman parte de la línea de la propia diseñadora Patricia Urquiola, con un espíritu de diseño nórdico, tapizados y acolchados en tonos neutros se alternan en combinación con otras piezas en vivos colores, aportando un confort óptimo tanto a la zona de comedor como a la sala de cóctel del bar que contribuye a un ambiente relajado y desenfadado. Las alfombras en divertidos colores complementarios ponen el acento al geométrico pavimento realizado en roble. La iluminación es tenue y controlada mediante diferentes puntos de luz ubicados de un modo disperso, logrando un efecto espontáneo que potencia la cálida atmósfera.
El ambiente del hotel resulta acogedor y elegante, un espacio casi familiar en el que el huésped se sienta como en casa.

Vía: Decofilia