lunes, 27 de junio de 2016

Bazillion por YCL Studio


La calle Basiliana se encuentra en los rincones del casco antiguo, con vistas inesperadas hacia una especie de monasterio. El espacio se comparte entre dos ambientes: uno frío, atemporal en el crepúsculo y el otro un monocromo juego de luz. Por la noche, el místico fuego del hogar disuelve todos los contrastes e invita a descansar.

El contexto de este pequeño apartamento es digno de mención. La casa con un siglo de antigüedad se sitúa cerca de la antigua entrada a la ciudad de Vilnius, la muralla de protección y el mercado. La calle Basiliana revela un monasterio, lo cual revela un sentido de la historia, viéndose reforzada por gruesos muros, grandes ventanas y techos altos.
Provista de 2 dormitorios de 45 metros cuadrados, la distribución del apartamento realizada por la inmobiliaria no era una opción racional ni para el cliente, ni para nosotros.

Una espaciosa casa con un diseño audaz destinada para una pareja o una persona solitaria, fue su principal pauta para el proyecto de interiores.
La idea principal era crear un espacio para dos ambientes diferentes: 'frialdad atemporal en el crepúsculo' y 'monocromo juego de luz'. Estos se "alojan" en dos zonas creadas por una pared inclinada en el medio de la sala rectangular. El resultado: una serie de habitaciones interconectadas irregulares, cada una con su propio carácter, algo inspirado en los rincones acogedores viejos de la ciudad. Un círculo de libre circulación es posible una vez que se abren las puertas.
El contexto histórico es místico y con una especie de austeridad que le otorga el monasterio. Esta tendencia se expresa por la frescura de los azulejos oscuros, los muebles con superficies negras, espejos y el techo de hormigón pintado. Es práctico para las funciones utilitarias y además para trabajar con calma en el dormitorio. Aquí, una chimenea en la pared permite una mirada a la sala de estar para compartir el calor del fuego.
Una gran diferencia monocromática domina la sala de estar, donde la luz del mediodía juega con tonos grises, blancos y negros. La estrecha habitación con forma de trapecio se conforma por paredes blancas, techos de hormigón pintado suelos de roble y por supuesto, la pared de ladrillo. La sensación de ligereza y minimalismo se mantiene desde los muebles y volúmenes de cocina, hasta las modestas mesas y sofá, incluso los pedestales son construidos en la pared.

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