domingo, 15 de mayo de 2016

Suelos claros vs suelos oscuros. ¿Cuál elijo?

Cuando nos planteamos cambiar de vivienda, ya sea porque compramos un piso o porque decidimos reformar la que será nuestra futura casa, elegir el estilo de decoración adecuado conlleva una serie de decisiones difíciles, en las que paredes y suelos toman un papel protagonista, que se irá complementando con la elección de mobiliario y complementos.

En la decoración de paredes hay un mundo sin límites ya escrito, pero ¿qué hay de nuestros suelos? ¿les damos la importancia que se merecen en la decoración?
Los suelos de nuestro hogar tienen una relevancia fundamental en el ambiente global, ya que en función de los materiales, colores y acabados que elijamos provocarán sensaciones muy diferentes a un mismo espacio. Por tanto, elegir el tipo de suelo adecuado es una de las decisiones más importantes por ser la base sobre la que asentamos el resto de elementos decorativos y su gran capacidad para definir nuestro ambiente general.
Y dado que en anteriores ocasiones hemos tratado el tema de los materiales para suelos, como la madera, el microcemento o la baldosa hidráulica, en esta ocasión nos centraremos en el tono. Y es que una vez elegido el material, viene la pregunta ¿suelo claro u oscuro?
Los suelos claros se prestan más a crear ambientes relajados, frescos y luminosos y toleran una mayor superposición de colores y objetos porque su tonalidad suave admite gamas cromáticas diversas y equilibra el ambiente, cediendo el protagonismo al mobiliario.
Los suelos oscuros en cambio aportan un carácter elegante y sofisticado al espacio, cobrando protagonismo en la decoración, por lo que soportan una menor carga de elementos y colores añadidos al ambiente.
En cuanto al desgaste o la suciedad, hay que tener en cuenta que tanto los pavimentos muy claros como los muy oscuros tienden a ser más sucios que los que tiran hacia la gama media. Así, en un suelo blanco cualquier pelo o mota tiende a resaltar, mientras que un suelo negro atrae como un imán las huellas de las pisadas cuando venimos de la calle o el polvo que se acumula en el ambiente. Por eso a efectos prácticos puede resultar más adecuado tirar por los tonos medios: roble o gris claro en el primer caso y gris ceniza o nogal en el segundo.
En cualquier caso, el efecto claro-oscuro será el mismo independientemente de los materiales que elijamos, como podemos comprobar en el empleo de diferentes pavimentos de cemento pulido, madera o cerámicos.
Por otro lado, los suelos claros maximizan la luz natural y se asocian a ambientes neutros y estilos decorativos de tendencia luminosa, como el estilo nórdico, el ibicenco o aquellos más románticos como el Shabby Chic.
Por su parte, los suelos oscuros, al absorber la luz natural tienden a recrean ambientes más íntimos y tenues en iluminación, asociándose a estilos más exóticos y naturales como el estilo colonial o el estilo rústico o el estilo industrial, basados en paletas cromáticas más cálidas que surgen del empleo de maderas autóctonas de tierras tropicales, barros o arcillas.

Aún así, los suelos oscuros también pueden crear ambientes muy modernos y se contraponen perfectamente con el estilo minimalista o contemporáneo.
Aún así, tampoco hay que limitarse por convencionalismos a la hora de elegir. ¿Por qué no poner un suelo oscuro en un piso pequeño o interior si lo que quiero es darle un aire elegante? ¿Por qué no utilizar un suelo claro en un ambiente clásico si lo que busco es amplitud?… Bien pensados, cualquier espacio independientemente de su tamaño o estilo quedará perfectamente decorado.
Así que como las reglas están para romperlas, le animamos a que mire distintos ambientes hasta dar con el suyo y a que se deje llevar incluso por combinaciones arriesgadas que aporten personalidad a su hogar.

Vía: Decofilia