viernes, 13 de mayo de 2016

Pintar con rodillos eléctricos

Los rodillos eléctricos para pintar se han puesto de moda y están causando sensación en el sector, ya que cada vez son más y más las personas, profesionales o no, que deciden invertir en uno para que el trabajo sea más sencillo. Su principal característica es que la carga de pintura se realiza de forma automática, lo que evita que hayan goteos o derrames.

Como con cualquier otra herramienta, está claro que hay que acostumbrarse y saber utilizarlo, pero una vez que sabe hacerlo, todo son ventajas. Pintar una pared será mucho más fácil si utiliza para ello un rodillo eléctrico, especialmente si lo compara con los rodillos convencionales.
¿Cómo son los rodillos eléctricos?
El sistema de este tipo de rodillos consta de una bomba, un rodillo y dos mangueras, una de ellas va desde el recipiente de pintura hacia la bomba y la otra desde la bomba hacia el rodillo. Su forma de trabajar es muy sencilla: la bomba va succionando la pintura del cubo y la envía hacia el interior del rodillo, y lo hace de forma constante. Puede utilizarse conectada a la red o con batería.
Es un sistema eléctrico fantástico que no solo proporciona comodidad, también hace que la pintura se aplique de manera totalmente controlada. Otras ventajas frente al rodillo convencional es que cubre cualquier superficie a mayor velocidad y evita tanto salpicaduras como goteos.
Los rodillos eléctricos pueden utilizarse con pinturas de látex o plásticas, y son perfectos para pintar superficies planas que son muy grandes, principalmente techos y paredes.

Complementos para rodillos eléctricos

Hay algunos fabricantes que han diseñado complementos para que el uso de los rodillos eléctricos sea aún más práctico de lo que ya es, mejorando así sus prestaciones. Por ejemplo, hoy en día puede encontrar en el mercado extensores para poder alcanzar zonas muy altas o un regulador para la cantidad de pintura.

No cabe duda de que un rodillo eléctrico es una gran herramienta si tiene que pintar paredes, techos o cualquier otra superficie de gran tamaño. Lógicamente, son más caros que los rodillos “de siempre”, pero creo que merece la pena la inversión, especialmente si tiene mucho que pintar o suele utilizarlo bastante.