sábado, 28 de mayo de 2016

El diseño interior en las vinotecas: gusto y estilo

En el ámbito del hogar es la bodega el lugar donde guardamos el vino, pero hoy volvemos al mundo de los locales centrándonos en el diseño interior de vinotecas, entendidas como todo local dedicado a la venta y cata de vinos. Este tipo de locales se enmarca dentro del sector gourmet, pues el vino es considerado un producto con tintes sibaritas para los amantes de la buena gastronomía.

A la hora de diseñar una vinoteca hay que poner especial atención a su producto estrella. El vino es un producto enemigo de la luz, por ello además de su cuidadoso embotellado para evitar cualquier alteración, algunas bodegas y vinotecas optan, bien por costumbre o por criterio estético, el preservar ese ambiente tenue mediante una cálida iluminación, el empleo de tonos ocre y plomo y referencias a los materiales tradicionales de las barricas en sus revestimientos.
Otras en cambio deciden diferenciarse y romper con esa imagen, decantándose por un concepto de diseño contemporáneo y minimalista de líneas orgánicas, donde la presencia del blanco contrasta con el vino expuesto y los materiales naturales, dejando paso a otros sintéticos y pulcros.
Las tiendas especializadas cuentan con una amplia zona de exposición que debe ser lo suficientemente visual y parcelada como para catalogar las diferentes variedades de vinos y acceder a ellos sin complicaciones. Los expositores más comunes son las propias cajas de madera de embalaje y transporte o bien baldas y estantes de diversa índole.
En los diseños más novedosos la zona de exposición no se queda atrás, ideando sistemas flotantes u ocultos en los que el vino destaca por encima de todo lo demás.
Otros proyectos de diseño interior siguen el concepto de alto impacto empleando vistosos expositores en los que el objetivo primario no es ensalzar el vino, sino generar una imagen de marca y “poderío” para atraer al consumidor.
Al ser un mercado tan selecto y a la vez abarcar vinos de tan diferentes procedencias y crianzas, las vinotecas cuentan generalmente con una zona de degustación donde el cliente puede elegir de entre todas las variedades que le interesen y catar tanto el sabor como los diferentes matices apreciables del vino antes de realizar su elección. Otras además organizan cursos de cata como una segunda línea de negocio aprovechando el espacio del local. En cualquier caso, ya sea en petit comité o en grupo, la degustación es un proceso íntimo y lento por necesidad, por lo que esta zona suele encontrarse en la parte posterior del local y cuenta con una mesa o zona de mesas donde los clientes pueden sentarse tranquilamente a disfrutar de la cata.
Este concepto se ha extendido tanto que algunas han ido evolucionando pasando de este área de degustación a un espacio de consumo, donde el cliente puede aprovechar para tomarse un buen vino y un aperitivo gourmet.
Definitivamente las vinotecas son todo un mundo por explorar, llenas de encanto y de sabor en sus diseños, que se prestan como pocos a la creatividad y el buen gusto.

Vía: Decofilia