miércoles, 11 de mayo de 2016

Cabeceros de obra


En anteriores artículos pudimos ver opciones tradicionales en decoración de dormitorios con cabeceros de cama de madera, de tipo textil y con murales artísticos. Hoy vamos a centrarnos en los cabeceros de obra, una alternativa diferente que ofrece nuevas funcionalidades a esta estancia.

Los cabeceros de obra son muretes a media altura superpuestos generalmente a la pared principal de la cama, o integrados en ella según la ocasión, que ofrecen una superficie de almacenaje además de un decoración extra, y que sirven como marco al espacio de descanso. Pueden fabricarse en ladrillo u hormigón, pueden tener un acabado pulido, ser pintados o revestidos en madera, metal o cualquier material que deseemos para darle un acabado más personalizado.

Entre ellos diferenciamos tres modalidades de entre las más habituales, que nos ofrecerán diversos resultados en función del tipo de sensaciones, funcionalidad y estilos busquemos en esta pieza.

Cabeceros de obra simples
Pueden partir de las proporciones normales de un cabecero adaptándose a las medidas generales de la cama, o bien prolongarse de lado a lado del dormitorio. Esta modalidad de cabecero se elige generalmente para integrar la mesilla, los interruptores generales de iluminación y aprovechar el espacio superior para pequeños complementos decorativos.

Cabeceros de obra integrados en pared
Esta otra modalidad se caracteriza por la construcción de un tabique completo, o bien el rebaje de unos centímetros en la profundidad del muro original, siendo solamente aptos en muros gruesos. De este modo creamos un espacio u hornacina de mayor o menor medida que nos permite enmarcar la cama y decorar con libros, fotografías o aquello que deseemos tener a mano. Si optamos por un tabique nuevo podemos incluir en él, la iluminación integrada o exenta para incluir los puntos de luz generales y los de apoyo o luz de lectura.

Cabeceros de obra como separador de espacios

Para diferenciar dos, o incluso tres áreas en el dormitorio, esta opción resulta la más adecuada. Si tenemos una habitación de invitados y queremos incluir un baño o un vestidor en ella, con un cabecero de obra podemos delimitar las distintas zonas creando zonas de intimidad sin tabicar hasta el techo, evitando así la sensación de espacio comprimido.

Éstas son las modalidades habituales de cabeceros de obra para decorar el dormitorio, les dejamos con una gran muestra de ellos en diferentes estilos que les pueden servir como inspiración si en algún momento se animan a darle un cambio de aire a su dormitorio.

Vía: Decofilia