lunes, 18 de abril de 2016

Detalles del pasado en una casa del presenre, por Cabré i Díaz Arquitectes

Viladecavalls es una pequeña localidad de la provincia de Barcelona con poco más de 7.000 habitantes y un destacado legado arquitectónico, artístico, industrial y natural. En su casco antiguo y adaptada al gran desnivel entre las dos calles que le dan acceso, se encuentra esta carismática vivienda que fue totalmente reformada el pasado año por el estudio Cabré i Díaz Arquitectes debido al deteriorado estado en que se encontraba.

La casa, flanqueada por otras dos, data de 1900 y originalmente ya contaba con planta baja, piso y sótano que se utilizaba como bodega. El nuevo proyecto ha conservado “la volumetría, elementos o materiales originales con interés compositivo, adaptándolos al nuevo uso, y ha prescindido de volúmenes añadidos posteriormente, con la intención de poder hacer una sobria y actualizada lectura de una típica casa de pueblo”, explican los arquitectos Oriol Cabré i Vert y Silvana Díaz i Garcia, responsables de la rehabilitación.
De esta manera, el gran reto consistió en situar el dormitorio en la planta sótano, conservando la bella bóveda catalana del techo, y situando el eje de circulación y los baños en el centro de la planta. Con esta distribución, se ha conseguido ordenar el espacio del modo más eficiente posible, teniendo en cuenta las dimensiones de la casa, y se ha conseguido que la luz natural llegue a los espacios más interiores de la planta mediante vacíos en forjados y pavimentos transparentes.
El color blanco baña casi por completo el interior de la vivienda, que adquiere así una mayor luminosidad, mientras se mezcla con la intensa calidez y la textura de las vigas de madera y el ladrillo de los techos, el pavimento de madera o los fragmentos de piedra vistos de las paredes.
A pesar de su aparente sencillez, la casa aparece salpicada de detalles en sus tres plantas, empezando por la contemporánea intervención en la fachada con su jardinera y la puerta de la entrada convertida en corredera. Dentro de la vivienda, la escalera sin contrahuella entorpece mínimamente el paso de la luz al igual que la liviana red metálica, mientras que la ventana de la cocina se reafirma con la creación de una caja de madera, haciendo que todo se sienta natural y sencillo.

Para más información visiten: Cabré i Díaz Arquitectes