miércoles, 6 de abril de 2016

Cotton House hotel, en Barcelona: en busca del esplendor colonial perdido.

El Cotton House hotel se ubica en la antigua sede de la Fundación Textil Algodonera, un emblemático edificio del siglo XIX de estilo ochocentista neoclásico que es todo un referente en la ciudad de Barcelona. Situado en el Eixample Dret barcelonés -una amplia cuadrícula de manzanas que atesoran la mayoría de edificios modernistas de la ciudad-, hoy el Cotton House recupera y respira su sabor colonial, sofisticado, discreto, elegante y al mismo tiempo fresco, de la mano del interiorismo de Lázaro Rosa-Violán.

Mandado construir por una familia de la alta burguesía catalana en pleno auge de la industria textil, fue vendido a mediados del siglo XX al Gremio de Algodoneros que estableció en él su sede social con el objetivo de albergar en su interior el mayor número posible de organismos y servicios algodoneros: la idea era crear una auténtica Casa del Algodón.
Finalmente, a iniciativa de un grupo de promotores hoteleros de Barcelona, el edificio comenzó un intenso proceso de reforma que culminó en enero de 2015 dando lugar a un espectacular hotel Cotton House, que se inscribe en la selecta Autograph Collection de la cadena Marriott. El proyecto de restauración ha puesto un cuidado extremo en mantener y recuperar todos los elementos originales del edificio.
El interiorista Lázaro Rosa-Violán ha sido el responsable de decorar todas las estancias del hotel, reflejando un estilo contemporáneo y sofisticado que a la vez incorpora todas las funcionalidades necesarias para garantizar un servicio y comodidad al nivel del lujo que esperan sus clientes.
El estudio decidió conservar los elementos originales del inmueble, como la imponente escalinata de mármol y otra de caracol, pinturas al fresco, artesonados, parqués y boisseries.
Destaca la famosa escalera de caracol construida en 1957, cuya característica principal es que no se apoya en el suelo inferior, sino que está suspendida del entramado metálico del piso más alto del edificio, lo que le da un aspecto ligero y aéreo.
Al mismo tiempo se han sustituido de forma integral todas las instalaciones del edificio, dando como resultado un entorno distinguido, lleno de historia y a la vez contemporáneo y confortable.
Su decoración está inspirada en la planta del algodón, a través de un juego cromático que mezcla el blanco, negro y el sepia de su tallo. Haciendo honor a su nombre, todo lo que esa planta evoca (suavidad, comodidad, delicadeza y naturalidad) se materializa en este hotel de cinco estrellas en tejidos y texturas de primerísima calidad.
Así, sus 83 habitaciones (5 de ellas, suites) están pensadas para ofrecer todas las comodidades posibles: la ropa de cama está realizada con sábanas de 300 hilos de algodón egipcio mercerizado y toallas de 600gr. Albornoces y zapatillas de nido de abeja, y cosmética de la prestigiosa Ortigia, realizados 100% con productos naturales de la zona del Mediterráneo.
Entre sus otros servicios exclusivos destaca la biblioteca, ubicada en una de las estancias de la planta noble que los socios del Gremio de Algodoneros usaban como zona de reunión y club social. Aquí, los huéspedes pueden relajarse resguardados del bullicio de la gran ciudad y degustar del tradicional té inglés a media tarde. Además, estos salones pueden acoger reuniones de trabajo, celebraciones o eventos.
L’Atelier era el gabinete donde los agremiados se retiraban para que sus sastres y camiseros les tomaran las medidas. El Cotton House ha recuperado ahora la esencia de esta tradición y ofrece a sus huéspedes un artesanal servicio de sastrería a medida de la mano de los profesionales de Santa Eulalia, una de las sastrerías más prestigiosas de Barcelona.
Asimismo, el hotel cuenta con una espaciosa terraza de 300 m2 de frondosa vegetación accesible desde su personalísimo Bar & Restaurant Batuar, que debe su nombre al proceso de eliminar las impurezas del algodón. Los nombres, como casi todo en este hotel, rescatan, recuperan y se inspiran en la rica tradición textil de la ciudad.
La terraza se halla en la parte posterior del hotel, en un amplio patio interior de manzana muy característico de los edificios del barrio de l’Eixample.
Y, en la azotea del edificio, se encuentra una
 estupenda piscina exterior con vistas. Por último, el espacio Gossypium (“flor de algodón”, en latín) reinventa el tradicional servicio de conserjería poniendo el acento en ofrecer a cada huésped la información que a él más le pueda interesar, ya sea cultural, artística, gastronómica o de tipo práctico. A través de estos “gossyps” la experiencia de Barcelona puede ser más intensa, enriquecedora y auténtica.

Para más información visiten: Hotel Cotton HouseLázaro Rosa Violán
Vía: diarioDESIGN