miércoles, 16 de marzo de 2016

Un chalet de ensueño en las cumbres de Quebec.

Este moderno chalet de esquí fue diseñado como refugio de fin de semana para una familia con niños en edad escolar. Está situado en la empinada ladera de una antigua estación de esquí, Mont-Jasper, cerca de la localidad de Saint-Donat. A una altura de 2.435 pies sobre el nivel del mar, este chalet se encuentra entre las cotas más altas permitidas para la construcción de viviendas en las regiones de Laurentides y Lanaudière.

Desde esta elevación, y rodeado por un denso bosque de abetos, arces, hayas y abedules, el chalet ofrece unas bellas vistas panorámicas, kilométricas, al Lac Archambault. Para mantener la topografía natural de la ladera de la empinada montaña y minimizar la huella de la construcción, la casa fue construida sobre varios pilares de cedro rojo.
El exterior de la casa está revestido de manera uniforme con cedro blanco oscurecido. El tejado está construido de metal con un ángulo que coincide con la pendiente de la montaña y presenta grandes aleros en voladizo. Dichos aleros, así como el techo del interior de la planta principal están recubierto de madera también cedro rojo. La envolvente térmica del chalet está pensada en detalle para minimizar los puentes térmicos y el consumo de energía.
La elevación de la casa permite que la nieve y una pequeña riera fluyan libremente debajo de la estructura. En primavera y verano, un suelo del bosque dehelechos y musgos nativos se extiende sin interrupción por debajo de la estructura.
A la casa se accede a través de un puente-pasarela de entrada, con un desnivel medio de 30º. La planta principal tiene un programa abierto que conecta la cocina,comedor y sala de estar. Un ventanal de casi 9 metros de longitud unifica las áreas de cocina y comedor. Lo recorre un asiento bajo la ventana. Por debajo de los cojines de los asientos tapizados se oculta una amplia zona de almacenamiento.
La pared de la ventana panorámica ocupa todo el ancho de la estancia y se centra en los puntos de vista clave del paisaje. En el lado opuesto del chalet, una ventana claraboya recorre toda la longitud de la casa iluminando con la luz de la mañana y las vistas de la montaña por encima.
La cocina dispone de una gran isla central que contiene los fuegos de gas y un fregadero para que el anfitrión no dé la espalda a las vistas. Adyacente a la cocina, encontramos un espacio generoso y cómodo para que familia e invitados puedan reunirse después de un día de esquí.
El salón ocupa el extremo sur de la casa, donde la luz natural entra desde las ventanas a tres vientos. Una chimenea hace de foco en el centro la sala de estar, mientras que un cómodo sofá junto a la ventana más pequeña ofrece asientos adicionales. Justo al lado de la sala, a través de una pared de puertas correderas de cristal, se encuentra una amplia terraza orientada al sur con una chimenea al aire libre.
En el extremo norte de la planta principal está el dormitorio principal. Obviamente también se beneficia de grandes ventanales, incluso en el baño. En el nivel inferior se han situado los dormitorios de los niños, un dormitorio de invitados, un baño turco y una sala de juegos.
Uno de los dormitorios de los niños tiene una cama litera diseñada a medida, mientras que el otro es un simple colchón situado encima de un mueble de cajones que llega hasta el nivel de la ventana.

Para más información visiten: Robitaille Curtis
Vía: diarioDESIGN