miércoles, 30 de marzo de 2016

Silla Tolix

Se trata de un diseño omnipresente: desde restaurantes a hoteles, pasando por viviendas de estilos muy diversos, terrazas, jardines y oficinas. Es ya un icono del diseño moderno que puede contemplarse también en museos de todo el mundo, como el Vitra Museum en Alemania, el MOMA de Nueva York o el Pompidou en París.

La silla en cuestión lleva 80 años en el mercado y es una de las más vendidas a escala mundial. Se trata de un mueble versátil, que da un toque industrial a cualquier interior, pero que a la vez encaja perfectamente en un ambiente más clásico, rústico o incluso contemporáneo.
Las más codiciadas son las piezas originales de los años 50 y 60, con el diseño definitivo de 1956, en las que se aprecia claramente la huella del paso del tiempo en la capa galvanizada exterior. Son piezas de coleccionista, aunque si le gusta ese efecto desgastado, actualmente editan sillas que imitan ese acabado con toques de óxido.
El visionario detrás de esta silla.
La historia de esta silla comienza en Francia de la mano de Xavier Pauchard. La familia de Pauchard llevaba tres generaciones dedicada al tratamiento del zinc cuando este comenzó a experimentar con el proceso de galvanización con este metal. En 1907 Xavier descubrió que podría usar el zinc para proteger el metal de la corrosión. Diez años después, y a la corta edad de 27 años, fundó su propia fábrica para la producción de mobiliario de acero galvanizado para el hogar.

Los orígenes

En 1934 aparece el primer modelo de Silla A que tuvo mucho éxito en fábricas, hospitales, parques públicos y terrazas de restaurantes, ya que era un producto barato, resistente y de fácil limpieza. Inicialmente estaban pensadas para exterior, por eso el asiento contiene agujeros pensados para evacuar el agua. En 1937 Tolix llenó los pasillos de la Exposición Universal de París y a finales de la década de los 50 se fabricaban alrededor de 60.000 unidades anualmente. La popularidad de este mueble fue tal que las grandes cerveceras la utilizaban como regalo para cerrar acuerdos de suministro con sus clientes, esto contribuyó decididamente al éxito de la misma.

El rediseño

Aunque no fue hasta 1956 cuando se puso en el mercado la versión que conocemos actualmente. Este rediseño responde a una demanda de los propietarios de cafés y restaurantes que necesitaban que la silla fuera apilable. La empresa lanzó al mercado un producto con una estructura más fina y ligera que permite apilar hasta 25 unidades con una altura de 2,3 metros de altura satisfaciendo esta demanda. Sin duda un ejemplo de diseño accesible. En palabras del diseñador ingles Sir Terence Conran: “a lo largo de los años esta silla se ha convertido en un símbolo de lo que yo llamo excelencia democrática, queriendo decir que se produce en masa pero con un diseño universalmente aceptado.”

La segunda época dorada

La empresa estuvo en manos de la familia Pauchard hasta su quiebra en 2004. Entonces Tolix fue adquirida por Chantal Androit, ex directora financiera de la empresa y un grupo de empleados. Androit es la responsable de esta segunda juventud de la silla. Su estrategia fue introducir nuevas variaciones (taburetes altos, bajos, sillas con apoyabrazos, mesas…). Aunque lo más novedoso fue la nueva gama de colores: más de 50 tonos diferentes. “Fue algo muy inesperado y consiguió captar la atención”, dice Chantal.

En esta nueva etapa Chantal tuvo la ayuda de Normal Studio, compuesto por los diseñadores Jean-François Dingjian y Eloi Chafaï, que tomaron las riendas de la dirección de arte de Tolix, acompañando a la empresa en su nueva andadura. También crearon algunas de las piezas nuevas que hoy forman el catálogo de la compañía, como es el caso de los Y Benches.

Una banqueta a diferentes alturas

Inicialmente este taburete se diseñó para proporcionar un asiento digno a los operarios de las fábricas. Es por eso que hay alturas diferentes, de modo que se pudieran adaptar a los distintos puestos de trabajo y las necesidades de cada empresa.
Para salones y jardines

La Silla A es ideal tanto para interiores de casas: salones, dormitorios, cocinas… como para exteriores como terrazas y jardines. Eso sí, hay que tener en cuenta que el acabado de la silla es distinto para interior o para exterior, donde necesita más resistencia frente a las inclemencias del tiempo.

… y para todos los públicos.

En 1935 Pauchard fundó la marca La Mouette bajo la que se comercializaba la versión infantil de la silla, además de mesas y taburetes. En 2010 se reeditó la versión con apoyabrazos coincidiendo con el lanzamiento de una gama de producto para niños diseñada también por Normal Studio junto al tándem Sébastien Cordoléani y Franck Fontana.

Sello Produit en France

La empresa ha sido fiel a sus raíces y la producción se realiza enteramente en el país galo, de forma que puedan asegurar la calidad de todo el proceso de fabricación. En 2006 recibió la etiqueta ‘Entreprise du patrimoine vivant’ que otorga el gobierno francés para celebrar el trabajo patrimonial que realizan diferentes empresas en el país. En la actualidad, la silla Tolix factura casi 8 millones de euros, la mayoría de ellos provinientes de ventas de exportación.


Texto de Pepa Casado, colaboradora de Houzz.

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Vía: diarioDESIGN