martes, 9 de febrero de 2016

Una alfombra de mosaico hidráulico en la cocina, por Santos Brezo.

Santos Brezo es el autor de esta cocina que combina elementos clásicos y modernos en un espacio abierto, bañado por la luz que potencia el blanco mobiliario y con una bella alfombra de mosaico hidráulico enmarcando la zona de trabajo. La estancia fue planificada cuidadosamente, de modo que trabajar en ella resultara funcional, fácil y agradable, pero sin olvidar la parte estética.

El proyecto ha prestado “especial atención a la distribución de las distintas áreas de la cocina, buscando el equilibrio entre las zonas equipadas y las libres para, así, lograr un espacio mucho más abierto y ligero, en el que los usuarios pueden moverse con total libertad”.
El espacio se divide en tres zonas diferenciadas pero conectadas entre sí (trabajo, almacenaje y office) y delimitadas por un pavimento diferente: baldosas hidráulicas para la zona de trabajo y pavimento de roble natural en la zona de office. En el mobiliario, unificado por el color blanco, se combinan dos modelos de la firma Santos: el modelo Line-L (con gola continua) para los muebles bajos y la isla, y el modelo Sedapara los armarios columna.
La zona de trabajo se articula a partir de la isla que, además de la zona de cocción, incorpora un cajonero, un módulo portaplaca y una barra de madera para desayunos o comidas rápida. Este material resulta un valioso contrapunto al blanco intenso del mobiliario, proporcionando un matiz cálido a la estancia con la barra de la isla, la mesa, las sillas.
En la isla central, en lugar de puertas, se utilizan tres niveles de cajones de extracción total y gran capacidad que pueden equiparse con complementos organizadores, lo que facilita el trabajo y tener las cosas en su sitio. En el primer nivel, los utensilios de uso más frecuente se guardan en bandejas de madera. En el segundo, el platero ayuda a guardar la vajilla de manera cómoda y segura. En el tercer nivel, cajas de madera sirven para almacenar la fruta y las hortalizas.
La zona de preparación y fregado se ubica bajo la ventana para aprovechar al máximo la entrada de luz natural. En esta zona de la cocina, se encuentra el lavavajillas integrado y un módulo portafregadero con cubos para el reciclaje. Esta disposición mantiene próximas las áreas de preparación, fregado, cocción, hornos y almacenaje, evitando desplazamientos innecesarios en un espacio relativamente pequeño.
Formando una L con la zona de aguas, seis armarios de suelo a techo permiten ganar espacio de almacenaje y disponer de dos hornos en un espacio reducido.
El equipamiento de la cocina se completa con un segundo frente de armarios de más de cuatro metros donde se integran dos columnas portaprovisiones, dos columnas con estantes, un frigorífico con módulo superponible, frigorífico y una zona abierta de estantes que, además de aligerar visualmente el frente, está pensada para albergar el servicio de mesa y pequeños electrodomésticos.

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