domingo, 7 de febrero de 2016

Suelos 3D, el suelo cobra vida propia.


El rincón más remoto del mundo en el salón, un fondo marino en el dormitorio y un delfín jugando en nuestro baño. No es papel pintado, no es moqueta. Son los suelos autonivelantes en 3D, es la posibilidad infinita de decorar diferente.

Con estos pavimentos, la casa deja de ser un espacio cerrado y cercado por paredes para convertirse en mares, desiertos, ciudades, infiernos, socavones, cascadas, jardines... “Los suelos 3D son la máxima expresión de exclusividad y personalización, es la posibilidad de convertir cualquier diseño artístico en un suelo transitable y resistente”, explican en la empresa Suelos 3D.

Su aterrizaje en España es muy reciente; hace apenas cinco años comenzó a ser usado en oficinas, restaurantes, hoteles, bares, discotecas y platós de televisión. Ahora llega al residencial. Y no solo a suelos, también a paredes y techos.

“Los mejores diseñadores del mundo utilizan pavimentos 3D para crear interiores únicos y coloridos”, indica Juris Konnovs, de Suelo 3D Autonivelante.

Los suelos 3D son capaces de crear distintos ambientes en un mismo espacio. Gracias al efecto transición, pueden simular una moqueta junto a un revestimiento de porcelana.

Es un pavimento totalmente continuo sin juntas. Su origen cementoso le da una apariencia industrial y moderna, lisa y brillante. Una alternativa para laminados, azulejos y vinilos, muy utilizados en las decoraciones más modernas.

Si hay que ponerle un pero es el precio. Se trata de un producto a medida, personalizado y caro. El coste puede estar entre los 60 y 120 euros por metro cuadrado. La superficie y la complejidad del diseño son claves en el cálculo del presupuesto final. Por ejemplo, el precio del metro se encarece si se trata de superficies pequeñas.

La clave de los suelos 3D es que se pintan con una composición de epoxi (una resina). Son aislantes, resistentes al desgaste, a la humedad y a productos químicos, y son antiestáticos. También tienen efecto antibacteriano y soportan temperaturas extremas (desde -30° C a +80° C). Son muy fáciles de limpiar y contribuyen a la ausencia de polvo.

Tienen restricciones. No se pueden colocar sobre parqué ni tarima. Solo sobre superficies duras, como azulejos, baldosas o cemento.

Para su instalación, se debe hacer una preparación previa del pavimento existente y revisar su consistencia, limpieza y ausencia de humedad. Una vez lijado, se pone mortero autonivelante (a base de cemento, arena...). Se trata de mortero muy líquido. Una vez endurecido, crea un suelo continuo de gran resistencia mecánica y fuerte adherencia.

La colocación se realiza a través de bombeo directo en obra. “Disponemos de una amplia gama de colores, gracias a que confeccionamos el producto final in situ mediante pigmentación de la propia masa, consiguiendo así un color uniforme”, señalan en Suelos 3D.

Luego se plasma el diseño que elija el cliente, ya sea dibujándolo a mano o mediante técnicas digitales. Por último, se procede a la aplicación del epoxi transparente. Y, sobre ella, una capa fina de poliuretano con propiedades antideslizantes, con acabado brillante, mate o satinado, a gusto del cliente.

Los suelos 3D son de lo más versátiles. Pueden ser de diferente textura, color, estampados o lisos. Hay disponibles 37.000 colores y 8 tipos de texturas que van del más suave al más rugoso. El acabado puede ser brillo, mate o satinado.

Temática marina, paraísos, paisajes alpinos, la City, logotipos, textos, fotos de familia… cualquier cosa que pueda ser plasmada de forma gráfica.

Eso sí, hay que hacer una adecuada combinación de los muebles con este tipo de suelo, sobre todo cuando se trata de espacios pequeños, señala Juris Konnovs, que está trabajando con éxito en Alemania.

Vía: El País