viernes, 26 de febrero de 2016

Mykita en Bikini Berlín: gafas vistas desde otra óptica.

Todo a la vista; este podría ser el eslogan de la nueva tienda de gafas Mykita que se ubica en las míticas galerías comerciales Bikini Berlín. Este centro comercial -que podríamos describir como una gigante concept store-, es hoy un edificio cuidadosamente rehabilitado; se construyó entre 1955 y 1957 según los planos de los arquitectos Paul Schwebes y Hans Schoszberger. El edificio, de formas curvilíneas, es una preciosa muestra de modernidad en la arquitectura de postguerra. Y hoy se ha concebido como si se tratara de una galería de arte, en el que cada boutique brilla con luz propia. Es el caso de Mykita, una óptica planificada por expertos en la materia.

La nueva tienda de Mykita es todo un homenaje a la capital más cool de Alemania: para este reputado fabricante de gafas, ésta era su segunda tienda en la ciudad, donde la marca también posee sus instalaciones de producción y administración.
El nuevo establecimiento, cuidadosamente reformado, es obra del estudio de arquitectura belga SAQ, quien elaboró los planos, mientras que los arquitectos encargados de la ejecución fueron Hild und K de Múnich.

Mykita ha desarrollado para sus tiendas un concepto arquitectónico propio que se refleja de forma inconfundible en este nuevo establecimiento: el carácter histórico del edificio se preserva y se completa discretamente con un mobiliario principalmente blanco.
El elemento central es la Mykita-Wall, una pared retroiluminada de 31 metros de longitud, en la cual la marca presenta sus colecciones. Para darle forma, se han elegido los proyectores LED de Erco que sitúan acentos de luz sobre los productos expuestos, el mostrador de venta y los carros metálicos utilizados para guardarlos.
La luz dispersada sobre las paredes portantes otorga al local una marcada sensación de profundidad. Los colores de la luz fueron escogidos según la función: en la superficie de venta predomina el blanco cálido, que confiere al espacio un carácter acogedor pese a las paredes blancas. En cambio, los proyectores LED en blanco neutro iluminan un espacio separado en el que se llevan a cabo pruebas de visión y se adaptan gafas.

En estas zonas es prioritario contar con unas condiciones lumínicas claras que permitan trabajar con precisión. La instalación de las luminarias en el techo nervado protegido como patrimonio histórico constituyó un reto especialmente exigente que se superó con ayuda de raíles electrificados suspendidos de Erco.

Para más información visiten: MykitaSAQHild und K Architekten
Vía: diarioDESIGN