lunes, 14 de diciembre de 2015

Cómo limpiar una alfombra de lana

Imaginamos que a estas alturas ya habrá sacado las alfombras de su escondite, ¿verdad? No nos extraña en absoluto, ya que estos elementos proporcionan una enorme sensación de calidez, sobre todo si están elaboradas con materiales como la lana. ¿O es que no disfruta al levantarse de la cama o del sofá con los pies desnudos y notar su tacto? Por si fuera poco, las alfombras son capaces de trasformar la decoración de cualquier estancia, aportando un toque de elegancia; protegen las zonas de mucho uso; nos permiten delimitar espacios; aíslan térmicamente…

Lo único malo de estos elementos decorativos es que requieren de muchos cuidados, especialmente si se encuentran situados en estancias en las que pasamos muchas horas como, por ejemplo, el salón. A sabiendas de lo complicado que puede resultar mantener las alfombras en buen estado, hoy queremos darle las claves para limpiar aquellas que son de lana, que son las que más calidez aportan.
Ventajas alfombras de lana

¡Tenemos que reconocerlo! Somos unos auténticos apasionados de las alfombras, y más aún, de las alfombras de lana, un tejido apreciado desde tiempos remotos, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta su tacto cálido y suave, algo que se agradece al pisar con los pies desnudos. Además, es importante tener en cuenta que las alfombras de lana son unas excelentes aislantes de la humedad y, dependiendo de su aspecto, pueden aportar a la estancia un toque de color, elegancia, sofisticación, modernidad, originalidad… Y si tiene niños en casa, disfrutarán jugando sobre ellas, algo que, por supuesto, también podrá hacer usted. Por si fuera poco, las alfombras de lana son extremadamente duraderas.
Sacudir y aspirar

Ahora que ya le hemos hablado de todas las ventajas de las alfombras de lana queremos ayudarle a que las mantenga en buen estado. ¿Cómo? Pues explicándole cómo limpiarlas. Así, el primer paso será sacudir la alfombra y, así, eliminar los restos de polvo y tierra que haya acumulados. Lo ideal es hacerlo fuera de casa y en un lugar seco para que no se humedezca. Una vez sacudida, entonces deberá pasar la aspiradora para retirar todas las partículas. En realidad, aspirar la alfombra es algo que deberá hacer de manera regular. Lo ideal es hacerlo un par de veces a la semana.

Mantenimiento

Aunque crea que no está sucia, cada 12 o 18 meses es recomendable limpiar las alfombras a conciencia. Para hacerlo, es recomendable utilizar polvo seco limpiador específico para fibras naturales como la lana. Gracias a este producto logrará acabar con la suciedad y el polvo. El método de uso es sencillo: se aplica, se frota ligeramente y, a continuación, se aspira. Eso sí, es importante que tenga en cuenta que estos polvos no son adecuados para alfombras de pelo alto o punto.
Limpiar manchas

El mayor problema de las alfombras de lana son las manchas, aunque si se encuentra en esta situación tampoco deberá preocuparse en exceso, ya que la mayoría de manchas habituales suelen eliminarse fácilmente con agua, eso sí, si se actúa de forma inmediata. Así, al darse cuenta, deberá retirar la mayor parte de sustancia derramada, para después colocar un paño húmedo sobre la mancha y presionar de forma suave, sin frotar (es importante que repita el proceso un par de veces). Después, tendrá que dejar secar (nunca utilice un secador). Si con estos pasos la mancha no ha desaparecido, entonces le recomendamos utilizar un limpiador con disolvente, ideal para manchas de pintura, esmalte, pegamento, sangre… Si con este producto tampoco consigue que la alfombra quede limpia, entonces le recomendamos que consulte con un profesional.

Vía: Decorablog