sábado, 14 de noviembre de 2015

¿Cómo decorar una tienda de cactus en el barrio cool de Copenhague?

Podría resultar una tarea difícil pero, lo cierto, es que no lo es porque el distrito de Nørrebro, en Copenhague, se ha convertido en el barrio de moda del momento gracias, precisamente, a sus tiendas especializadas en un producto específico: desde perritos calientes a helados de nitrógeno. Si encima tratan de aplicar el estilo de las concept stores, no hay ningún problema en hacer atractiva hasta una tienda de cactus.

Lo demuestra Kaktus København, especializada en vender más de 150 especies diferentes de cactus y plantas suculentas. Lo cual, por cierto, tiene su público en estas latitudes tan frías porque, si lo pensamos bien, son elementos de decoración que casan muy bien con los interiorismos nórdicos.
En cuanto a Kaktus København, este es el proyecto de tres amigos de la infancia –Maja, Gro y Cille – que se convirtieron en unos apasionados de la botánica a partir de su experiencia conjunta en una clase de jardinería. Por qué se han especializado en estas plantas no nos lo han explicado pero otro punto a favor de los cactus es que son muy fáciles de mantener y, por tanto, son perfectos para aquellos que no tengan mucho tiempo ni espacio para la vegetación casera.
Empezaron vendiendo cactus en ferias y mercadillos pero finalmente se han asentado en un local de la capital danesa donde poder mostrar las especies más raras y bellas que les suministra El hombre del Cactus, que así es como llaman a su proveedor.
Puesto que se trata de una concept store, ellos mismos se han ocupado del interiorismo. Y la fórmula que han aplicado es muy sencilla: darle todo el protagonismo al producto y seguir las pautas del estilo escandinavo.
La fachada, por ejemplo, es de lo más sencilla. Hasta se podría decir que ni la han tocado, lo cual ya le va bien porque le aporta rusticidad a la tienda sin perder el típico minimalismo nórdico. En resumen: paredes blancas envejecidas y como únicos elementos de decoración: los propios cactus.
Dentro, la tónica es casi igual, creando un ambiente único en el que el blanco de las paredes, los suelos y techos contrastan con el verde de las plantas, repartidas por todo el local. Sólo rompe este binomio el serrín esparcido en una parte de la tienda para darle un toque más orgánico y acompañar el producto que venden.
El mobiliario es escaso. Molduras a modo de grandes escalones sirven como estantes a diferentes niveles. También sencillas tablas de madera en las paredes. Lo completan cajas rústicas de madera que sirven de estantería así como algún que otro taburete.
La nota más contemporánea son los finos cilindros sobre los que reposan las tablas y algunos maceteros minimalistas, si bien la mayoría son modelos tradicionales, algunos vintage, otros de cerámica, de colores o colgantes. También han usado jarrones o simples tarros de cristal.

Los focos del techo combinan con luminarias colgantes para acentuar alguno de los especímenes, si bien la tienda goza de mucha iluminación gracias a la gran cantidad de luz natural que entra por los ventanales, así como la luminosidad que aporta el blanco.

Para más información visiten: Kaktus København
Vía: diarioDESIGN