miércoles, 11 de noviembre de 2015

Bancos, taburetes y sillas para cocina

De todos es sabido que las modas, tendencias y estilos van cambiando con el paso del tiempo, principalmente influenciadas por nuestras propias necesidades, las necesidades del consumidor.

Esto ocurre en todas las vertientes de la vida, desde los hábitos alimenticios, hasta el estilismo, pasando, por ejemplo, por las nuevas tecnologías. Pues bién, esto mismo sucede con el mobiliario y, concretamente, con el mobiliario de cocina, que es en lo que nos centraremos en este artículo.
Para comenzar hay que tener en cuenta algo fundamental. En el proceso propio de la preparación de alimentos, hay tres zonas que están bien diferenciadas pero, a la vez, interconectadas. Se trata del frigorífico, fregadero y vitrocerámica u hornilla, en este orden, puesto que se sacan los alimentos del frigorífico, se lavan y se cocinan. Produciéndose una triangulación virtual, que hay que tener en cuenta a la hora de hacer la distribución del mobiliario y maquinaria de cocina, a fin de que este triángulo imaginario quede libre de obstáculos.
También hay que ser consciente que la cocina, hoy día, ha dejado de ser un espacio temporal en el que se realizan estrictamente una serie de tareas rutinarias, para ir sufriendo una transformación hasta convertirse en un espacio mixto o “multiusos”.El clásico salón y salón-comedor, se ha ido transformando hasta llegar al actual “salón-sala de estar”. Mientras que la tradicional cocina, está comenzando ya a ser, en muchos casos, “cocina-comedor-relaciones humanas”. Cuanto menos entre semana, puesto que al llevar un ritmo de vida más acelerado, la necesidad de arañar minutos se hace imprescindible.
Una de las ventajas que tiene la cocina frente al salón, funcionalmente hablando, haciéndola la estancia idónea para comer, es que evita la necesidad de tener que transportar platos y cubiertos de una habitación a otra, incrementando de este modo la comodidad, rapidez y limpieza.
Por otro lado, las relaciones humanas y personales son mucho más estrechas y placenteras durante la estancia en este recinto puesto que, subconscientemente, no se echa tanto en falta la presencia de la TV.
Si bien es cierto que, para lograr esto, en necesario conseguir un especio cálido y confortable.
En muchas ocasiones, las cocinas presentan formas y distribuciones con demasiadas esquinas y rincones e, incluso, zonas desaprovechadas. Sin embargo, como siempre, las debilidades se pueden transformar en ventajas. Por ello, en el mercado hay gran variedad de bancos modulares, que permiten la reestructuración del espacio dependiendo de las necesidades de cada momento, quitando, añadiendo, o moviendo módulos.

Algunas de las opciones a las que nos referimos son:

La tradicional mesa con sus respectivas sillas.

Esta es la fórmula más cómoda y la ideal. Sin embargo, tiene el inconveniente del espacio. Desgraciadamente, en la actualidad la mayor parte de las viviendas tienen una superficie reducida, lo que hace esta opción en ocasiones inviable.

Taburetes altos giratorios.

Son ideales para ponerlos enfrentados a una isla de cocina, o junto a un ventanal permitiendo, al mismo tiempo, disfrutar de la luz natural.

Bancos esquineros.

Los cuales optimizan la funcionalidad en todos los aspectos.

Ésta última opción, los bancos esquineros, es la ideal por infinidad de motivos. Aportan gran comodidad y confort, aprovechan al máximo el espacio, se adaptan muy bien a la superficie disponible gracias a que se trata de sistemas modulares, ampliables prácticamente a medida, y se integran a la perfección con el resto de la cocina debido a la gran variedad de materiales, texturas y colores existentes en el mercado.

Además hay disponibles versiones en las que tanto los bancos, como la mesa, disponen de tapa abatible, permitiendo el almacenamiento en el interior de los mismos, aprovechando doblemente el espacio.

Vía: Bricoblog