lunes, 9 de febrero de 2015

Camas de forja

Las camas de forja son una opción ideal para espacios pequeños. Los cabeceros de forja son ligeros y encajan en cualquier estilo aportando un aire vintage.
A la hora de elegir cama para nuestro dormitorio nos debemos plantear varias cuestiones. El tamaño de la estancia y el estilo del resto del mobiliario son dos de las más importantes. Una apuesta segura son las camas de forja. Este tipo de cabeceros son muy ligeros por lo que encajan a la perfección en habitaciones pequeñas con poco espacio. Además, combinan muy bien con casi cualquier estilo: podemos decantarnos por un estilo vintage, rústico e incluso moderno, si sabemos elegir bien el color.
Podemos conseguir camas de forja baratas si restauramos algún cabecero antiguo con el color que más se ajuste a la habitación. Las posibilidades son infinitas y el resultado puede llegar a sorprendernos. Una de las estancias en las que mejor encajan las camas de forja, son los dormitorios infantiles.
Las camas de forja para niños pueden aportarnos a la habitación infantil una sensación de más espacio, más luz y más ligereza. Al contrario que otros cabeceros más robustos, con una cama de forja conseguimos que el espacio parezca más grande y menos cargado. Podemos aprovechar esta ligereza en el cabezal para decorar la cama con cojines, guirnaldas y otros elementos decorativos infantiles. El color blanco en las camas de forja es perfecto para la habitación de los más pequeños. Este color aporta luz, y es ideal tanto para niños como para niñas de cualquier edad. Gracias a la neutralidad del blanco, podemos apostar por el color en las colchas de la cama, los cuadros de la pared o el resto de mobiliario del dormitorio.
Podemos encontrar camas de forja para niños de diferentes estilos. Algunas con una apariencia más antigua o vintage, otras más sencillas y minimalistas, o incluso con barreras laterales que pueden evitar las caídas de los más pequeños. Una buena opción si estamos buscando camas de forja baratas la encontramos en Ikea. Se trata de una cama blanca de forja que además es extensible y podemos ir adaptándola al crecimiento del niño.
Las opciones no se limitan al color blanco. Puede ser que queramos dotar de color a la cama, con lo que las posibilidades se multiplican. Podemos elegir colores neutros como el gris, que son idóneos para habitaciones juveniles, el cámel que combina muy bien con colores pastel, o apostar por colores fuertes como el amarillo o el rosa.
Pero no sólo podemos utilizar las camas de forja para las habitaciones infantiles. También son ideales para habitaciones juveniles, e incluso podemos encontrar preciosas cunas en forja para nuestros bebés. Aunque parece que siempre nos decantamos por cunas de madera, las cunas de forja son preciosas, originales y encajan en cualquier decoración.
Las posibilidades de las camas y cabeceros de forja son infinitas: dormitorios, estilos vintage, habitaciones infantiles y juveniles, nuevas, restauradas, colores neutros o fuertes que destaquen sobre la sobriedad de las paredes. Se trata de un mobiliario que se adapta a una amplia variedad de combinaciones. Además podemos elegir entre camas de forja clásicas, más o menos recargadas, u optar por estilos más vanguardistas y minimalistas, que es la opción que se está imponiendo. Sin lugar a dudas, las camas de forja son un acierto si sabemos combinarlas con el resto de la decoración.

Vía: Dintelo