viernes, 20 de febrero de 2015

Bar Riviera: MK27 recupera un local histórico en São Paulo.

Durante los años más duros de la represión del régimen militar en Brasil, el Bar Riviera, abierto en 1949, se convirtió en la piéce de résistance de los intelectualesde izquierdas de São Paulo. El pasado 2013 Facundo Guerra decidió recuperar este espíritu en el mismo lugar en que nació, rehabilitando el edificio de estilo moderno que lo acoge y creando una nueva experiencia gastro-festiva contemporánea, de la mano de Studio MK27.
La Avenida Paulista, principal arteria de la mayor ciudad de Brasil, cuenta así con un nuevo must para su vida nocturna desde una perspectiva creativa, pero sin nada de gauche divine: se ha evitado un lujo que habría desentonado y echado atrás a los clientes originales del Riviera, que fueron quienes le dieron nombre y fama. Así, se ha buscado un toque clásico y actual a la vez, idea de la que ha formado parte hasta la comida y los cócteles.
Una escultural escalera, que ya existía en el Riviera original, es lo primero que nos encontramos al traspasar el umbral. Nos lleva a la primera planta, donde se encuentra el gran salón en el restaurante y la cocina. La organización del espacio está dominada por un frontón curvo de madera que separa el restaurante de toda las áreas técnicas y de preparación. La elección de la madera oscura como material principal en las paredes trata de crear un ambiente acogedor en el bar. El suelo es de granilite (una mezcla de mármol, granito, arena, cemento y agua), muy resistente teniendo en cuenta el uso intensivo de los espacios.
Mientras que la planta baja mira hacia el interior, con su ambiente más informal, la primera dispone de grandes ventanales desde los que observar las avenidas creando una relación con el urbanismo circundante. Está dedicada a los espectáculos nocturnos con música en vivo, tipo jazz club clásico. Para ello, el proyecto incorpora una pequeña infraestructura desmontable en el centro del espacio, control de luz y sonido y aislamiento acústico.
La elección del mobiliario ha querido seguir ese toque clásico y por ello se han seleccionado piezas clave, como los taburetes de bar diseñados por Harry Bertoia y la silla Serie 7 de Arne Jacobsen, de figura plenamente reconocible por todo amante del diseño. La disposición del espacio además puede reorganizarse según el uso.
De este modo, la intervención de Marcio Kogan y su estudio se hace de una manera simple, “desnuda”, con el fin de no perder las características del lugar y evitando una connotación lujosa, innecesaria para conseguir que el espacio brille con luz propia.

Para más información visiten: Studio MK27Harry BertoiaArne Jacobsen 
Vía: diarioDESIGN