viernes, 5 de septiembre de 2014

El Ojalá se renueva con Andrés Jaque: en Madrid sí hay playa.

Las olas han llegado hasta Malasaña, el barrio más castizo y cool de Madrid. De ambiente psicodélico, exótico y familiar, el renovado Ojalá, proyectado por el arquitecto Andrés Jaque, es ahora un chiringuito con alma surfera y arena de playa en el que se puede “desayunar” todo el día.



Ojalá nació hace diez años como un espacio rompedor. Creó tendencia y marcó una época. Desde entonces, ha sido meca de peregrinación para la modernidad local e internacional. Hoy, con una nueva imagen y una nueva carta, creada por el chef Javier Brichetto, ha reinventado su diseño interior de la mano de Andrés Jaque para seguir adelantándose a los tiempos.

Como lo define el propio Jaque “Ojalá es una playa, o más bien el porche de una casa construida en la misma arena de una playa“. El arquitecto, que acaba de ser premiado con el León de Plata en la última Bienal de Arquitectura de Venecia, explica que “es el proyecto más innovador que hemos hecho hasta ahora, tanto en materiales como en situaciones”. Un local único en el que nos encontramos sorpresas como un jardín suspendido, un invernadero realizado a base de varillas de paraguas, una casita-mini-bar, un baño homenaje al disco Smile de los Beach Boys… El renovado local está pensado como un paisaje con vida. Y, por ello, se ha construido con tecnologías que son más propias de las explotaciones agrícolas que de la arquitectura.

Su fachada se abre sobre dos de las arterias principales de Malasaña y sobre la terraza, que ocupa una de las plazoletas con más encanto de Madrid. Al entrar en lo que fue el bar, ahora la barra ha mutado y crecido hasta convertirse en una gran mesa de madera que ocupa casi todo el espacio. En torno a ella se sientan los clientes y trabajan los camareros. Es una gran mesa colectiva al estilo de las que ya han conquistado los espacios más vanguardistas del norte de Europa.

Tonos aguamarina en paredes y techos, combinados con detalles en naranja fluorescente en algunas de las piezas decorativas… Son colores frescos, de verano los encargados de dar luz a este “chiringuito playero” que puede disfrutarse todo el año. Como contrapunto, el color natural de la madera en la gran mesa-barra y los coloristas grifos de bebidas (cerveza, vino, refrescos… hasta sangría).

Junto a esta zona, en la otra entrada de Ojaláun sorprendente espacio- invernadero hace las veces de terraza interior o de porche. El jardín –suspendido del techo en unas macetas-lámpara ideadas por el equipo de Jaque–, intenta robar protagonismo a las mesas de terrazo, diseñadas in situ para Ojalá, y a unas sillas de hierro descubiertas en El Rastro de Madrid.

Bajando la escalera se llega a la playa, cubierta con casi una tonelada de arena blanca de Almería. Ésta es la zona más relajada e inspiradora del nuevo Ojalá. Su mobiliario es un reflejo de la vida de la costa: sofás bajos que invitan a tumbarse, mesas constructivistas y, como elemento principal, un bar de madera que recuerda a las tradicionales casetas de playa.

Si hay un elemento característico en toda la decoración del nuevo Ojalá son las lámparas, pensadas, diseñadas y fabricadas por el estudio de arquitectos en exclusiva para este espacio. Coloristas, psicodélicas, artesanales… Diferentes. Están inspiradas en la misma estética de los muebles y realizadas a partir de los mismos materiales.

Ojalá es arena, madera, metal… y también un tributo musical: así, por ejemplo, el baño se ha concebido como un homenaje al disco Smile de los Beach Boys. Sobre un techo original a diferentes alturas, preside el espacio un enorme collage de artista hecho a partir de fotos icónicas de los chicos de Hawthorne.

Además del interiorismo y mobiliario de Jaque, y de la propuesta gastronómica de Javier Brichetto, los nuevos uniformes, el logotipo y la estética de la carta respiran la esencia del nuevo Ojalá. Simone Nicotra, artesano de este material y director de arte, ha diseñado y tallado cada una de las tablas-bandeja en las que se sirven los platos y también es responsable de la carta. Los uniformes llevan la firma de la diseñadora Ángeles Hidalgo, mientras que la nueva imagen gráfica es obra de Jorge López Conde.

Para más información visiten: OjaláAndrés Jaque ArchitectsJorge López Conde
Vía: diarioDESIGN