viernes, 12 de abril de 2013

Reforma de una granja holandesa

El origen de este proyecto es una típica casa de campo holandesa del siglo XIX medio en ruinas: un establo para alojar vacas y caballos que los propietarios querían convertir en vivienda. Quedaron fascinados nada más verla, en especial por su bucólico entorno, un jardín de 14 hectáreas, y su enorme espacio 
interior de techos altísimos. El reto era colosal: preservar el carácter y el alma de la granja, pero al mismo tiempo convertirla en una vivienda moderna y luminosa, ideal para ser ocupada por una familia con dos niños. El resultado es espectacular, juzguen ustedes mismos.


El espacio destinado a salón-comedor resulta cálido y entrañable, pese a sus grandes dimensiones y al suelo de cemento: el fuego de la chimenea, los materiales naturales, como las vigas de roble originales, y el contraste de colores son los encargados de dar calidez a ambas estancias. Una mesa a medida en naranja, rodeada de sillas, algunas encontradas en mercadillos, y el banco de madera fueron un hallazgo de la propietaria de la casa, la diseñadora de interiores Larissa van Seumeren.
En un segundo salón, se instaló una pantalla gigante frente a un sofá con chise longue, un rincón perfecto 
para disfrutar de sesiones de cine en familia.
 Junto a ella, y en el interior de una gran chimenea, se instaló una estufa de hierro. En este espacio, el cemento se sustituyó por un cálido suelo de roble.
A continuación del segundo salón, se habilitó una zona de estar, estudio y trabajo para todos los miembros de la familia. Rodeando la puerta que da a otra habitación, se instaló una estantería de abedul hecha a medida que alberga libros y recuerdos.
En el piso superior se instalaron los dormitorios. Antes de convertirse en una preciosa habitación infantil, este cuarto de la granja se usaba para ahumar la carne. En la parte abuhardillada, se instaló la cama dentro de un espacio de madera cerrado. En una de las paredes se instaló un encantador tocador rojo burdeos, mientras que en la otra se habilitó una zona de estudio. Un armario ropero muy femenino completa la decoración del dormitorio de la niña de la casa.
En el dormitorio principal, un delicado papel toile de jouy, de Nina Campbell, contrasta con la madera original del techo abuhardillado. La mesa era de los ex propietarios y la vitrina proviene de la consulta de un médico. Los cerramientos acristalados situados en el techo inundan de luz toda la habitación.
En el cuarto de baño, en sus dos alturas, el cuidado respeto al entorno se tradujo en el uso de materiales tradicionales de la arquitectura de la zona y se apostó por los materiales recuperados, como los ladrillos que ya estaban en la casa y revisten una pared. Mientras que, en la zona  del lavabo se aplicó cemento pintado y tratado, y en la pared, azulejos verdes. La bañera de madera es de Baden Van Hout, con grifería Tara, de la firma Dornbracht. Las lámparas de latón son de Sissy Boy.
Vía: Decoratrix






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